Sobre Mí

¿A cuántas cosas me he visto obligado a renunciar para llegar hasta aquí?
A muchas... Pero durante este tiempo sólo he hecho lo que más me gusta hacer. 
Hoy soy feliz, es simple. Pero hay que vivirlo para entenderlo.
No hay alivio más grande que comenzar a ser lo que se es...


(...) A estas alturas supongo que ya casi todos sabréis quién es quien escribe en estas líneas. Para los que no, me llamo Héctor Moro Díez y nací un 4 de marzo de 1980 en Pola de Laviana (Asturias), una pequeña villa situada en el Valle del Nalón en plena Cuenca Minera.


Detalle de noticia de "El Comercio" (08/02/2015)

Soy un deportista popular que, tras la muerte de mi padre víctima de un cáncer, y usando el deporte como herramienta, desde el año 2012 estoy llevando a cabo una serie de iniciativas que consisten en recorrer Kilómetros Solidarios. Pruebas de ultrafondo con las que -sin intentar compararse con nadie, ni asentar ningún tipo de registro ni marca oficial- ya se han conseguido recaudar más de 200.000€, que han sido destinados a distintas causas sociales.


Tras una infancia en la que (como la mayoría de los chavales) el fútbol era mi afición deportiva, en el ya lejano 2003 tomé la salida en mi primer duatlón.
Desde entonces fueron muchas las competiciones en las que tomé parte, pasando de sufrir por terminarlas a formar parte de la Selección Asturiana que disputó el Campeonato de España de Duatlón por Autonomías (2010), consiguiendo este mismo año un 8º puesto en el Campeonato de España de Duatlón (Grupo de Edad 30-34) y la 6ª posición en mi G.E. en el Campeonato del Mundo de Duatlón (Edimburgo).
El 4 de marzo de 2018, día en el que cumplía 38 años, me proclamaba Campeón de España de Duatlón de Media Distancia GGEE (Orihuela). Un mes y tres días después, el 7 de abril de 2018, conseguía ser 4º en el Campeonato de España de Duatlón GGEE Distancia Standard (Avilés).
Deportivamente hablando me siento más que realizado. Disfruto poniéndome un dorsal y formando parte del deporte en cualquiera de sus disciplinas, siempre que haya unas zapatillas deportivas y/o una bicicleta de por medio.


En septiembre del ya lejano 2011 José Carlos Botellas, un gran amigo con el que compartí la afición por el ciclismo, fallecía víctima del bicho y pocos meses después, a mi padre le diagnosticaban un cáncer terminal en el pulmón.
El 18 de agosto de 2012, tras ocho duros meses de lucha, su llama se apagó.


Esto me hizo enfocar la vida desde otro prisma y no buscar problemas donde no existen, dándole importancia y prioridad a las cosas que realmente lo merecen.

Con mi padre, tras completar los "101 Km Solidarios"
Boty: "¡Siempre estarás conmigo!"

Con 39 años en la espalda y después de haber conseguido "cambiar el chip", he logrado ver y entender el deporte desde un punto de vista en el que la competición no sea lo único que me motive a seguir vistiéndome de corto cada día para intentar seguir al pie del cañón durante muchos años más.
Por ello, he decidido darle una vuelta de tuerca a mi afición y usarla para sumar y hacer más llevadero este -en ocasiones- duro camino por el que nos toca transitar llamado VIDA.


Apelando a la probabilidad (y a la genética) desde hace un tiempo soy consciente de que -por mucho que corra- algún día el bicho me dará caza. Por ello, mientras tanto, seguiré haciendo todo lo posible para que cuando llegue el momento en el que nos toque mirarnos fijamente a los ojos, lo haga con el mismo odio con el que yo le miro a él a diario.
Porque corriendo o pedaleando contra el cáncer y otras causas que lo necesiten...
¿Cuánto es suficiente?

UN TIPO RARO
Soy un tipo raro, lo sé.
Soy una persona que necesita de estímulos constantes para no caer en la peligrosa rutina, la misma que en anteriores etapas de mi vida quiso (y consiguió) aguarme la fiesta.
No necesito ser entendido. Con ser respetado me conformo.
Me hice fuerte. Si te dejas llevar por lo que dicen, acabas por recular. Te condenas a pasar el resto de tu vida atado al que dirán, a una existencia planificada según lo establecido. Si te plantas, dices que no y luchas por hacer lo que te gusta, por raro que sea, coges confianza en ti mismo y acabas siendo lo que de verdad quieres ser. De un tiempo a esta parte, he comprendido que a menudo encontramos nuestro destino por los caminos que tomamos para evitarlo.

A través del DEPORTE me he convertido en una persona mucho mejor de lo que era. Desde hace seis años decidí llevar el deporte más allá de la competición, usándolo como herramienta para ayudar a los que más lo necesitan... ¡Y en ayudarme a mí!
Creo que soy una buena persona pero no soy ningún ángel. Me ayudo a mí mismo porque este tipo de VIDA me mantiene VIVO, me obliga, me motiva y me incentiva a entrenar. Me aporta en mi día a día... Soy un tipo raro, lo sé.
Necesito sentir a diario "la soledad del corredor" porque es el momento del día en el que estoy conmigo mismo, me escucho y me comprendo (al menos lo intento).
Soy consciente de que el trayecto elegido me ha llevado a dejarme en el camino muchas cosas, incluso personas importantes en mi vida. Tan consciente como que si tuviera que volver a la "línea de salida" volvería a hacer lo mismo.
El hecho de que un deportista popular y anónimo como yo haya conseguido -a base de mucho esfuerzo, constancia, compromiso e ilusión- tener la capacidad de gestionar algo más de 180.000€ (que han sido generados de donaciones de terceros) pienso que significa que algo se haya hecho bien durante los últimos años.
Por ti, por mí... ¡Y por todos mis compañeros!

¿Y si pudieras asociar la zona de confort al dolor de no avanzar en la vida, de estancarte y dejar de ser feliz?
La única manera de progresar en la vida es poniéndote incómodo para obtener nuevas habilidades que nos lleven a resultados distintos. Por lo tanto para ser feliz, tienes que estar incómodo.
Matarse a entrenar. Sufrirte a ti mismo. Inventarse una razón que le dé sentido.

Si no diseñas tu propio plan de vida, probablemente caigas en el plan de otra persona. Y adivina qué han planeado para ti. No mucho.
Soy un tipo raro, lo sé.


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