21 de enero de 2019

COMO LAS VACAS MIRANDO AL TREN

A finales de año cogí una libreta y le puse un asterisco al lado de las siguientes maratones, señalándolas como principales objetivos para 2019:
  • Tarragona
  • Badajoz
  • Zaragoza
  • La Coruña
  • Vitoria 
  • Laredo
  • Pamplona
  • Logroño
  • Burgos
  • Alcalá de Henares
  • San Sebastián 
  • Málaga
Vale, sí, es una lista más larga que la de la mayoría de los maratonianos populares, como yo, pero eso es algo que me gusta. Si juntas todos los huevos en una sola cesta, y la cesta se te va al suelo... Vas a tener una tortilla muy grande que limpiar.
Y así, como que no quiere la cosa, estamos a solo cuatro días de viajar a Tarragona y a solo seis de tomar la salida en su maratón... ¡A por ello!

Paradójicamente, el sábado se cumplirán seis años desde que completara dos maratones sobre una cinta de correr, una de las iniciativas más duras que haya llevado a cabo y con la que -después de más de 7 horas y 30 minutos de esfuerzo- conseguimos recaudar 1.530€ que fueron destinados -a partes iguales- a la lucha contra el Cáncer y la Fibrosis Quística (...)
Y seis años y un día después volveré a calzarme las zapatillas, en esta ocasión a favor de la lucha contra la Leucemia, que se desarrolla a través de la Fundación Josep Carreras.


Es en ocasiones como esta cuando uno echa la vista atrás y se percata de lo rápido que pasan los años, y de la cantidad de cosas que se han hecho, casi sin darnos cuenta. Y lo que mejor me sienta es que a pesar de la cantidad de muros que tuve que derribar (os aseguro que en muchos casos más duros que el famoso de la maratón), sigo aquí fiel a mis principios, leal a mi forma de ser, convencido de que merecerá la pena, ilusionado (y quizás iluso), a los mandos de la máquina del tren que desde 2012, cuando mi padre enfermó de cáncer, piloto.
Un tren al que se fueron subiendo pasajeros en los distintos vagones que arrastra. Much@s lo hicieron en el que viaja la gente de buen corazón, que paga su billete sin rechistar y además aportan y hacen más ameno el trayecto. Gracias.
Otr@s, muchísimos menos por suerte, en el vagón de los "cazarrecompensas" que como en las películas del Oeste, además de subirse al tren por la cara, asaltándolo, quieren sacar provecho del viaje sin preocuparse de cual es el verdadero destino del trayecto. Gracias también. De todo se aprende.
Pero el vagón que más me gusta es aquel en el que viaja la gente que forma parte del (llamémosle) Team Búfalo, un pequeño grupo de amig@s en el que todos confían en todos, sin importar la situación.
Espacio que compartimos con toda la gente que a lo largo de estos años hemos ido conociendo, creando un vínculo de unión que no se ve pero que se siente, porque en mayor o menor medida hemos sido buenos para ellos y para sus familias. Y eso es lo que verdaderamente importa. Lo demás sobra.
Y en un día de recuerdos como hoy, no quiero olvidarme de esas vacas que pastan en los campos por donde cruzan las vías sobre las que -imparable- discurre nuestro tren. A su paso, algunas siguen con la cabeza agachada buscándose la vida sin meterse con nadie, y otras, algunas, levantan la cabeza y mugen. Supongo que para hacerse de notar, aunque lo que verdaderamente les importa sea seguir buscando su comida con la cabeza agachada, sin pensar en nada más, mientras con el rabo intentan espantar a las moscas que merodean sus sucios traseros llenos de boñiga. ¡Qué vida más triste la de las vacas!


Es lógico que durante un trayecto tan largo surjan imprevistos. A solo cuatro días de viajar a Tarragona y a solo seis de tomar la salida en su maratón, primera de las doce previstas, aquí estamos luchando contra el virus de la gripe que desde hace tres días me tiene contra las cuerdas.
A pesar de ello, esta misma mañana conseguía sumar 21 km de rodaje controlado (4:09 min/km y 139 p.p.m.), lo que hace que me mantenga optimista.
Espero que me de una tregua durante la semana para que el domingo pueda tomar la salida en Tarragona con garantías de poder cruzar la meta.
Ilusión me sobra, y más viendo que a través de la plataforma migranodearena.org, ya hemos conseguido reunir 510€ sin haber ni siquiera arrancado.
Dicen que tu cuerpo desata tu habilidad de volverte imparable cuando asocias dolor a la situación que quieres evitar y asocias placer al sueño que quieres alcanzar. Habrá que confiar.


Seis años (y pico) y 180.000 euros (y pico) después, seguimos echándole leña a la caldera de la sala de máquinas que impulsa nuestro tren...

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