26 de noviembre de 2018

42,195 KM NO SIEMPRE SON UN MARATÓN

Hace unos días, antes de completar los últimos 42,195 km que han "sufrido" mis piernas, un buen amigo me preguntaba cuántos maratones llevaba completados, a lo que le respondía que no llevo la cuenta de ello porque no es algo que me quite el sueño. La conversación también dio pie a matizar que -en mi humilde opinión- hay que distinguir entre recorrer 42,195 km y cruzar la meta de un maratón. Pienso que son dos conceptos distintos y que hay un matiz de peso que los distingue 👇
Para mí, un maratón es aquella prueba en la que uno toma la salida con un dorsal colocado en el pecho para correr hasta cruzar la meta de los míticos 42,195 km y, tras respetar todos los controles de paso de los que dispone la organización, su tiempo aparece reflejado en una clasificación oficial.
Dicho de otra forma -y repito que en mi humilde opinión- todas las maratones constan de 42,195 km pero no siempre los 42,195 km son un maratón.

Haciendo cálculos por encima, he completado en torno a 30 maratones (de esos en los que uno toma la salida con un dorsal colocado en el pecho para correr hasta cruzar la meta de los míticos 42,195 km y, tras respetar todos los controles de paso de los que dispone la organización, su tiempo aparece reflejado en una clasificación oficial) y he completado 42,195 km en multitud de ocasiones y en diferentes formatos (sobre un tapiz rodante, dando vueltas a una pista de atletismo de únicamente 200 mts de cuerda, en una pista de atletismo homologada y en un circuito de poco más de 4 km a orillas del Nalón, entre otros).
La última vez, hace unos días en Gijón a favor de la lucha contra la Leucemia.


112 vueltas a la pista del Club Natación Santa Olaya tuvimos que dar el pasado 18 de noviembre, hasta completar los 42,195 km que equivalen a la distancia de la maratón. 3 horas y 10 minutos compartidas con amig@s que -bajo el lema de ninguno de nosotr@s es mejor que todos nosotros juntos- nos juntamos unidos por una causa justa, logrando reunir casi 500€ que serán destinados a la Fundación Josep Carreras.


Dicen que la voluntad es anterior al deseo y que cuando deseamos algo profundamente es porque íntimamente ya nos hemos comprometido con nosotros mismos a hacer todo lo necesario para conseguirlo.
De esa voluntad (y de ese deseo) surge un compromiso para conmigo mismo de cara al año que viene. Como ya comenté en entradas anteriores, vamos a intentar completar 12 maratones a lo largo del año, con la dificultad añadida de que el tiempo medio empleado para cruzar la meta de estos 12 asaltos a los 42,195 km no supere las 3 horas.


Una vez leí que gracias a que existe la muerte la gente cumple sus sueños.
Yo vivo con la incertidumbre de hasta cuándo. Todos los días me levanto pensando que pueda ser la última vez que lo haga. Por ello, si yo me voy a morir mañana y no estás dispuesto a enterrarte conmigo, no te atrevas a opinar sobre mi vida. No te atrevas a juzgarme. No me des consejos que no te pido.


La maratón es el hombre contra el hombre... El hombre contra su cuerpo y su mente... Y el hombre contra la naturaleza. La vida, un fin de semana y 195 metros.

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