1 de marzo de 2018

¡VUELVO A SENTIRME DUATLETA!


En el ya lejano 2.003 debutaba y en el 2.011 cruzaba la meta de mi última participación en un duatlón. Por aquel entonces la VIDA me hizo coger un camino paralelo, en el que el deporte no fuera ligado a la competición. De esto ya he hablado en numerosas ocasiones (...)
Quince años después desde la primera y siete desde la última vez, el pasado domingo volvía a tomar la salida en una prueba que combina las dos disciplinas deportivas que más me gustan.
Lo hacía con la misma incertidumbre que en el 2.003 tomaba la salida y con la misma ilusión que en el 2.011 cruzaba la meta, únicamente acobardado por el enemigo que vive dentro de mí.
Un enemigo que había conseguido mantener a raya en los últimos meses, demostrándole que puedo sacar adelante sesiones de entrenamiento más que a tener en cuenta. Un enemigo al que únicamente le pedía que me dejara disfrutar de la vuelta a este mundillo, que tanto me ha dado y al que tanto le debo.
Horas antes de volver a enfundarme el tritraje, sólo tenía un objetivo en mi cabeza: volver a sentirme duatleta.


6:30 horas de la mañana y suena el despertador. Por delante dos horas de viaje hasta tierras cántabras, con parada obligatoria en Unquera para desayunar.
Hago el trayecto sólo, por lo que durante el mismo me imagino cómo podría ser la prueba. Me pongo nervioso y me tranquilizo... Como si mi cabeza fuera un parque de atracciones y mis pensamientos viajaran en el vagón de una montaña rusa.
Galizano fue el escenario elegido para ponerme a prueba y comprobar cómo funciona mi cuerpo cuando -con el 100% del entrenamiento hecho indoor- me pega el aire en la cara.
Faltaban unos minutos para las 12:30 horas cuando suena el disparo de salida.
De menos a más, con el fin de coger sensaciones con la disciplina, completo los primeros 6 kilómetros de carrera (21:05).


Llego a la transición muy entero y -después de un lentísimo cambio de zapatillas- me abrocho el casco y cojo la bicicleta para afrontar los casi 34 kilómetros del recorrido, marcados por un fuerte viento que complicaría un poco más de lo previsto la tarea.
Sigo en progresión y gano unas cuantas posiciones, dentro del guión que en mi cabeza había imaginado, hasta situarme en puestos cabeceros de una prueba que -como todas- tenía un alto nivel de participación con un gran número de duatletas cántabros, vascos y asturianos dispuestos a dar el 110%.



Otro lentísimo cambio de zapatillas me lleva a afrontar los últimos 3 kilómetros.
Me encuentro fuerte y consigo correr en ritmos por debajo de 3:30 min/km (9:58), antes de cruzar la meta de una prueba en la que -siete años después- me volví a ver metido en la pomada.
Únicamente la decisión de un juez (sancionándome con dos minutos por una acción que -deportista (y deportivo) como soy- acato pero no comparto) me privó de un Top Ten ganado en carrera. Casi 300 ciclistas en una recta de cinco kilómetros pueden dar lugar a interpretaciones erróneas... A cada cosa hay que darle la importancia que se merece.
De lo que no me pudo privar fue de volver a sentirme duatleta. Y ese era el objetivo.
No podía cerrar esta pequeña reseña de mi vuelta a la competición sin hacer mención a los compañer@s que el domingo me hicieron mucho más fácil la mañana. ¡Gracias de corazón!. Sois un lujo.



Reto 15.052 km Bkool 2018
Ayer despedíamos febrero, segundo mes del reto. Atrás quedan 59 días pedaleando sobre el Bkool para completar 3.069 kilómetros de los 15.052 que me he propuesto para este año.
Kilómetros 'justificados' diariamente en mi perfil de Strava y semanalmente en mi página de facebook.
Mi objetivo es recaudar un euro por cada kilómetro completado, que muy honradamente (como siempre) serán destinados de forma equitativa a distintas causas que lo necesitan.
Cerramos el mes con 1.865 kilómetros 'apadrinados', que se traducen en 1.865€ que ya han sido destinados a la Asociación de Enfermos Musculares del Principado de Asturias (ASEMPA). Euros 'justificados' al detalle con sus respectivos extractos bancarios publicados en todas mis redes sociales.
Comenzamos marzo con la misma ilusión con la que arrancábamos la iniciativa, intentando darle sentido a todos y cada uno de los segundos que me paso pedaleando sin moverme del sitio, encerrado entre cuatro paredes.
Estamos a 11.983 km de completar el reto y a 13.187€ de conseguir mi propósito... ¿Me ayudas?

"Cuando tenemos libertad de movimiento, todo es posible".
Paradójica frase para alguien que lleva a cabo el 100% del entrenamiento en estático, sin moverse del sitio... ¡Seguimos!


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