8 de marzo de 2017

LA TERCERA DEL AÑO

El sábado cumplía treinta y siete años y no se me ocurría mejor manera de celebrarlos que pudiendo leer en la prensa una noticia, en la que palabras tan bonitas como son deporte y solidaridad  -una vez más- eran las protagonistas.


Tener la SALUD necesaria para poder afrontar iniciativas de este tipo, sin duda es uno de los mejores regalos que -a día de hoy- me puede dar la VIDA.
VIDA... La misma a la que le doy las gracias por permitirme amanecer cada mañana con la ILUSIÓN intacta, aún siendo consciente de que podría envejecer de una forma más tranquila (que no tan plena para mi persona).
VIDA... La misma que celebro y comparto con los que quiero (y me quieren).


Creo que todos somos uno y que estamos conectados, con lo que si tú te conviertes en tu mejor versión, estarás ayudando a toda la humanidad también.
Nos merecemos avanzar, seguir aprendiendo y crecer sin límites y sin miedos. También sé que tenemos la capacidad de contribuir y dejar un mundo mejor.
Cuando ya no esté aquí, espero que mi vida haya sido una auténtica obra de arte hecha a mi medida, basada en lo que creo y en lo que verdaderamente soy.
Por ello  -quince días después de haberlo hecho en El Requexu y convencido de que merecería la pena- afrontaba mi tercera Maratón vs Cáncer Infantil del año.


Pasaban cinco minutos de las 11:00 horas cuando comenzaba a correr sobre el tapiz rodante que -una vez más- nos cedía para la ocasión el Gimnasio Pesas.
No se trataba de ser ni mejor ni peor que nadie. Tampoco de demostrar nada, ni de buscar reconocimientos efímeros. Se trataba de unir a un pueblo -el mismo al que hace poco más de dos años llegaba con una mano delante y otra detrás- con un único fin: recaudar fondos destinados a la Asociación Galbán.
La Coctelera de May se convertiría en escenario de una jornada que nunca olvidaré, en la que las emociones fueron en aumento a medida que iba sumando kilómetros sobre la cinta, siempre acompañado a ambos lados de la misma por Mayte, mi madre y todos los amigos que se fueron acercando a ofrecerme su aliento durante las casi tres horas que estuve corriendo "sin moverme del sitio".


Uno ya va cogiendo tablas en este tipo de retos y conociendo la respuesta de su cuerpo ante los muchos estímulos que origina un evento de estas características.
Desde el minuto uno mantengo un ritmo constante (14 km/h), únicamente capaz de mantener cuando has dejado en el camino muchas horas de entrenamientos.
La animación de la Academia de Baile "Nonae" y la música del gran Belo hacían las delicias de los asistentes que -a pesar de la lluvia- teñían de colorido la Plaza de la Iglesia, pendientes de que todo saliera bien y sumando a la causa.
A pesar de que una nueva derrota de mi querido Sporting me "amargaba" un poco el trayecto, los datos de recaudación que me iban chivando MaríaViole y César (que desde primera hora -como siempre- estuvieron al pie del cañón) lo compensaba todo.


2 horas y 58 minutos después completaba los 42,195 kilómetros programados.
Una mezcla de alegría y emoción se reflejaba en los rostros de los centenares de personas que vitorearon los kilómetros finales, unidos por una causa y partícipes de una iniciativa cuyo "fin de fiesta" fue de película... ¡Gracias L,Entregu!



Una vez más, es de justicia mencionar que lo verdaderamente importante y destacable no es haber conseguido completar un nuevo maratón sobre una cinta en menos de tres horas. Lo verdaderamente importante y destacable es que -usando como herramienta el hecho de completar un nuevo maratón sobre una cinta en menos de tres horas- se hayan conseguido reunir 2.426 euros que -con toda la humildad y honradez del mundo- al día siguiente a primera hora -como debe de ser- dejaba depositados en las arcas de la Asociación Galbán.



El domingo me volvía a acostar muy feliz y satisfecho, convencido de que esa noche al bicho le iba a costar coger el sueño una vez más... ¡Qué sufra el cabrón!

Desde el 1 de enero hasta la fecha, tras completar tres maratones sobre un tapiz rodante en menos de tres horas, se han conseguido reunir 3936 euros que ya han sido destinados a la lucha contra el Cáncer Infantil
Muy emocionado, toca asimilarlo, secarse el sudor y buscar nuevos objetivos.


Los que hablan, hablan. Los que hacen, hacen cosas que dan que hablar.
Comprometer a otras personas activa tu poder personal porque a veces, lo que no harías por ti lo harás por los demás. Esto es importante, porque cuando te comprometes con tu entorno en las redes sociales, con tu familia, con tus amigos, con tu grupo de trabajo y entrenamiento; entonces no puedes fallar, porque va tu palabra y tu dignidad en ello.
Es un compromiso en público y ya no hay vuelta atrás. Ya no puedes recular.
Un hombre sólo debe avergonzarse cuando sus palabras sean mayores que sus actos. Mientras unos hablan, otros (cada día más) seguimos HACIENDO.


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