21 de marzo de 2017

LA CUARTA DEL AÑO

"Nuestra recompensa se encuentra en el esfuerzo y no el resultado. Un esfuerzo total es una victoria completa." (Mahatma Gandhi)


El viernes afrontaba la cuarta maratón del año, la más dura de las completadas hasta la fecha. Creo entender como se puede sentir un centollo cuando agoniza en una olla, instantes antes de ser servido en la mesa. De todo se aprende...
El calor me coció vivo ya desde la primera hora de carrera y me secó en VIDA.
Sólo el motivo por el que avanzo hizo que no me bajara de la cinta antes de tiempo. El viernes hubo pocas risas. Así es la maratón. Así son los 42,195 km.
Es de justicia agradecer a Clara y a Patricia el oxígeno que me dieron cuando más falta me hacía. Trabajando en equipo, sus casi recién estrenados pulmones entraron en funcionamiento cuando los míos comenzaron a fallar.


Pasaban doce minutos de las 18:00 horas cuando -nada más salir del curro, tras una mala noche sin pegar ojo y con un puñado de almendras, un pincho y una caña como "menú del día"- comenzaba a correr sobre el tapiz rodante que -en esta ocasión- nos cedía muy amablemente el Centro Deportivo Bunkai.
Esta vez tocaba correr a favor de la Asociación Asturiana contra la Fibrosis Quística y la Cervería Bulldog nos abriría sus puertas de par en par para tal fin.


Chiqui Carrasco y David Varela ponían el toque musical a una jornada que -a medida que iban pasando los kilómetros- conseguía teñir de naranja el local, en señal de apoyo a la lucha contra una enfermedad que, a pesar de no ser tan conocida como otras, cobarde, día a día deja sin respiración a muchas familias.
María, Natalia, Viole y César -que nunca fallan- serían los encargados de ir gestionando los numerosos donativos que los asistentes nos iban haciendo llegar.
Mi madre y mis amigos custodiaban el perímetro donde estaba ubicada la cinta.


Con más pena que gloria, para que lo vamos a negar, 2 horas y 55 minutos después completaba este cuarto asalto del año a los 42,195 kilómetros.
Como en anteriores ocasiones, los últimos metros fueron muy emotivos, con un público volcado que -una vez más- volvió a demostrar que aún hay esperanza.
Volvió a demostrar que el mundo es un lugar maravilloso lleno de buena gente.



Como siempre digo, es de justicia mencionar que lo verdaderamente importante y destacable no es haber conseguido completar un nuevo maratón sobre una cinta en menos de tres horas. Lo verdaderamente importante y destacable es que -usando como herramienta el hecho de completar un nuevo maratón sobre una cinta en menos de tres horas- tras los 3.936€ recaudados en las tres maratones anteriores- se hayan conseguido reunir 1.000 euros más que -con toda la humildad y honradez del mundo, como debe de ser- ya han sido depositados en las arcas de la Asociación Asturiana contra la Fibrosis Quística.



El viernes me acosté jodido y deshidratado. Tanto como feliz y satisfecho por haber sabido gestionar el esfuerzo y regular las fuerzas cuando lo más fácil hubiera sido tirar la toalla con la que me fui secando el sudor durante la jornada.
Y es que nada garantiza nada, excepto el compromiso y la integridad de que cuando dices que vas a hacer algo, lo haces y llegas hasta el final. Hasta sus últimas consecuencias. Compromiso + Integridad = Resultados.


Durante el fin de semana le he dado muchas vueltas a la cabeza, pensando que si alguien como yo que no soy nadie, sin medios, sin tiempo, sin dinero y que únicamente a base de TRABAJO e ILUSIÓN -rodeado de un EQUIPO de gente impresionante- puede dar estos pasitos hacia adelante... ¿Qué no podrían hacer otro tipo de personas o entidades que gozan de todo lo que a mí me falta?
Mientras tanto, con la cabeza muy alta y la vista al frente, yo sigo avanzando. 
Mi VIDA es lo más importante y mis sueños son innegociables.


MARATÓN
Su origen se encuentra en el mito de la gesta del soldado griego Filípides, quien en el año 490 a.C. habría muerto de fatiga tras haber corrido desde maratón hasta Atenas para anunciar la victoria sobre el ejército persa...



42,195 km es una distancia a la que nunca se le debe de perder el respeto. 
Cada vez que me subo a la cinta para afrontarla, aunque mi cara nunca lo refleje, una especie de incertidumbre recorre mi cuerpo.
42,195 km es una distancia que nos recuerda que somos humanos, motivo principal por el que corro.
42,195 km es una distancia que me da VIDA.
42,195 km es una distancia que te hace vulnerable.
42,195 km es una distancia que el viernes me puso contra las cuerdas.
42,195 km es una distancia que muy pronto volveré a intentar completar...
De momento... ¡La cuarta ta fecha!


3 comentarios:

  1. Tu ejemplo hace grande el deporte y espero que sirvas de inspiración a otros muchos. Gracias Héctor!!!

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