24 de febrero de 2017

LA SEGUNDA DEL AÑO

No hay premio ni galardón que iguale la sensación con la que me acuesto y me levanto estos días. No hay alivio más grande que comenzar a ser lo que se es.
Esta es la cara que se le queda a uno después de completar 42,195 kilómetros contra el Cáncer Infantil.


El domingo me volvía a acostar con los "deberes hechos". Me fui a la cama feliz.
Pasaba un minuto de las 10:30 horas cuando -nervioso- me subía a la cinta instalada -con mucha ilusión- en uno de los comedores de la sidrería El Requexu.
Un buen grupo de amigos, que quisieron estar presentes para apoyar la causa desde primera hora, fueron testigos de mis primeras zancadas sobre el tapiz rodante que -muy amablemente- nos cedía para la ocasión el Gimnasio Pesas.



Coco, Opi, Diego, Javi... y todo el equipo que forman la maravillosa plantilla de El Requexu llevaban semanas trabajando, para que todo saliera a pedir de boca.
Algo me decía que iba a ser una "sesión vermú" mágica, en la que las emociones iban a estar a flor de piel durante las tres horas previstas que tenía por delante...
Con mucho tiempo y esfuerzo invertidos en la sombra para afrontar con garantías la iniciativa, desde el minuto uno mantengo un ritmo constante (14 km/h), siempre acompañado y flanqueado a ambos lados del tapiz rodante por Mayte y mi madre.


La música y animación del gran Chiqui Carrasco y David Varela al acordeón, ponían "banda sonora" a un evento al que acudieron decenas de personas.
Multitud de amigos se fueron dejando caer por la sidrería a lo largo de la mañana, pendientes de que todo saliera bien y compartiendo conmigo su tiempo... Su vida.
Quienes no pudieron pasar tuvieron la ocasión de seguir la maratón a través del Facebook Live que se realizó desde la página de la Sidrería El Requexu.
Más de 87.000 personas de catorce países diferentes siguieron en directo la prueba, dejando centenares de muestras de cariño y mensajes de apoyo.


2 horas y 54 minutos después completaba los 42,195 kilómetros programados.
El ambiente generado alrededor de la causa dio pie a alargar durante casi seis minutos más un apoteósico "fin de fiesta" en el que -por unos instantes- todos fuimos felices... Y ese -sin duda- era uno de los fines principales de la pechada.


Es de justicia mencionar que lo verdaderamente importante y destacable no es haber conseguido completar un maratón sobre una cinta en menos de tres horas.
Lo verdaderamente importante y destacable es que -usando como herramienta el hecho de completar un maratón sobre una cinta en menos de tres horas- se hayan conseguido reunir más de 1.000 euros que al día siguiente -a primera hora, como debe de ser- dejaba depositados en las arcas de la Asociación Galbán.


El 19 de febrero de 2017 El Requexu se convertía en la primera sidrería del mundo en albergar un maratón...




Nada garantiza nada, excepto el compromiso y la integridad de que cuando dices que vas a hacer algo, lo haces y llegas hasta el final. Hasta sus últimas consecuencias.
Tu pasado no determina tu futuro. La biografía no equivale al destino.


Con los pies en la tierra, consciente de que aún queda mucho camino por recorrer, estamos 42,195 kilómetros más cerca de la cura definitiva... ¡Seguimos!


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