10 de enero de 2017

LA PRIMERA DEL AÑO

"Un hombre sólo debe avergonzarse cuando sus palabras sean mayores que sus actos. Somos lo que hacemos y no lo que decimos que haremos."
Por ello, quise empezar el año haciendo méritos para seguir demostrando que el movimiento se demuestra andando (o corriendo sobre un tapiz rodante).
Fue el pasado 2 de enero, fecha elegida para intentar llevar a cabo una iniciativa en la que el deporte y el Rock&Roll se fusionaban por una buena causa.


No se trataba de ser ni mejor ni peor que nadie. Seguro que hay mucha gente en el mundo capaz de completar un maratón en una cinta mucho más rápido que yo.
Se trataba de hacer lo que hicimos. Juntarnos para apoyar una idea en beneficio de la lucha contra el cáncer infantil que desarrollan desde la Asociación Galbán.
Mientras llevaba a cabo la iniciativa, pensaba que correr un maratón es duro (...)
Completar 42,195 kilómetros sobre un tapiz rodante, es más duro aún si cabe (...)
Sentía que correr un maratón en una cinta, con las condiciones de calor existentes en el local y el bullicio generado alrededor de la causa, en el que hasta un "¿cómo estás?" de tu madre te llega a "molestar"... ¡Es muy duro!
Pero si realmente lo comparas o piensas en los niños que en ese momento estaban ingresados en el HUCA, es una tontería. De eso no muere nadie.
Por ello, los valientes no somos los que corremos. Ese título les pertenece a los que día a día le plantan cara al bicho y le miran fijamente a los ojos, con respeto pero sin miedo. Los demás sólo aportamos pequeñas dosis de esperanza.


Al día siguiente -a primera hora, como debe de ser- dejaba depositados en las arcas de la Asociación Galbán los 500€ recaudados con la iniciativa.


Como decía antes -y a modo de resumen- puntualizo que correr un maratón sobre un tapiz rodante se hace duro. Son dos 2 horas y 58 minutos sudando en unas condiciones de calor extremas, en las que te dejas en el camino casi 4.000 calorías que te secan en vida... Pero es un "sufrimiento consentido" que no mata.
Duro de verdad es ver a un niño luchar contra un cáncer que -cobarde como de costumbre- ataca por la espalda sin avisar... Y en ocasiones, mata.
Tan cierto como que las individualidades pueden ganar partidos pero no campeonatos y que sin un buen trabajo en EQUIPO no se consiguen resultados.


¡SEGUIMOS!

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