17 de noviembre de 2016

MANOLITA... ¡VA POR TI!

Ya han pasado cuarenta días desde que publicara mi última entrada en este blog. Periodo en el que me han pasado muchas cosas y todas buenas, las cuales creo que -en cierto modo y a base de sembrar esperanza- me he ido ganando a pulso.
Si creo que de algo puedo estar satisfecho, es de no ser una persona que se siente en el sofá a ver la vida pasar y a esperar que le caigan las cosas del cielo.
Comenzar cada día con la energía necesaria para "vestirse de guerrero" y salir a la calle dispuesto a bregar con lo que venga, es la filosofía con la que convivo desde hace un tiempo. Entendí que hay que ser un martillo pilón y -lícitamente y sin pisar a nadie- estar siempre en la brecha, pendiente de cualquier oportunidad que se presente... Comprendí que podemos fabricar nosotros las emociones en lugar de simplemente aceptar que éstas ocurran.


Dicen que somos lo que hacemos y no lo que decimos que haremos...
El pasado 12 de octubre, después de recorrer 3.338 Kilómetros x Investigación en once meses y doce días, cruzaba la meta de una iniciativa con la que, como he ido relatando en este espacio, conseguimos financiar la beca de la investigadora Vanesa Cepas López.
Lo hacía acompañado de 35 amigos -que una vez más me recordaron que el mundo es un lugar maravilloso, lleno de gente buena- y abrazado a Manuela Díaz, una de las personas que más motivos (y motivaciones) me aporta a diario para seguir en la lucha...


Mis zancadas durante este periodo también han servido para aportar pequeños granitos de arena a la Asociación Galbán (Familias de Niños con Cáncer del Principado de Asturias) y a la Fundación Josep Carreras contra la Leucemia.
Estoy seguro de que no hemos conseguido cambiar el mundo, pero también es cierto que hemos hecho lo posible para que sea un poco mejor.


El pasado día 11 de noviembre recibía uno de los Premios Delfos "a los Valores Humanos en el Deporte", el cual quise compartir con aquellos que pensaron en mí para tal distinción, y especialmente con TODOS los que -de una forma u otra- me habéis acompañado durante el largo trayecto que me ha llevado hasta él...
De recuerdo, me quedo con esta frase: el premio no es tenerlo sino merecerlo.


Como siempre decimos, por TI, por MÍ y por TODOS mis compañeros...
Pero en esta ocasión, por muchos motivos y con todo el cariño del mundo, esta meta, este premio y esta publicación van para mi ángel Manuela Díaz.



La "experiencia" adquirida me ha llevado a entender que, únicamente hay que avanzar hasta convencer al cuerpo (y a la cabeza) de que no te castiguen más porque -de todas formas- no te vas a parar. El caer y volver a levantarme, me hizo comprender que no hay secretos. Perseverancia, trabajo, respeto e ilusión son los ingredientes para sortear los infortunios y reveses que nos da la vida.
¡Y no hay más! Luchemos por conservar nuestra propia vida... ¡Seguimos!

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