5 de septiembre de 2014

¡VOLVEMOS A LA CARGA!

Albert Einstein dijo en una ocasión que es mejor vivir peligrosamente por 34 años, que estar aburrido por 84 años.



Mañana emprenderé una nueva aventura. Un nuevo trayecto con el que intentaré seguir en la línea elegida por mi persona para, cuando llegue ese momento en el que mi vida pase frente a mis ojos, estar seguro de que valga la pena.
Me ha costado, no lo niego, pero tras caer y conseguir levantarme en más de una ocasión, he encontrado esa paz interior en la que, ni las críticas me afectan, ni los halagos me hacen sacar pecho, más cuando uno es consciente de que los mismos que en su día te "dan jabón" son los primeros en "quitártelo con agua fría" y -a poder ser- con "manguera a presión" para hacer más doloroso el proceso.
Completar corriendo la distancia que separa Pola de Laviana con el Alto del Angliru y posterior descenso hasta el área de Viapará para much@s será una hazaña, una heroicidad... para otr@s una tontería, una desfachatez sin sentido... 
Pero lo que está claro es que será una iniciativa de la que TOD@S -directa o indirectamente- nos beneficiaremos... Eso es así, pese a quien le pese.


Mentiría si no reconociera públicamente que es la primera vez en la que siento "miedo". Quizás me haya embarcado en una aventura que, por las circunstancias vividas durante los últimos meses, me quede grande. He recorrido distancias mayores, incluso que triplicaron los kilómetros a los que mañana me enfrentaré pero, a pesar de que el actor principal seguirá siendo el mismo, el escenario sobre el que discurría la película era otro... ¡Intentaremos adaptarnos al guión!
Las dudas me inundan en la misma proporción que las ganas de completar la ruta me hacen sacar lo mejor de mí. Soy cabezota y testarudo, defectos (o cualidades según se mire) que hacen que pase por una pared si considero que lo que se esconde detrás de ella merece la pena. ¡Habrá que tirar el tabique!
Ni mi estado de forma es el óptimo, ni físicamente me encuentro bien. Los que compartisteis conmigo mi vida durante los últimos días, sabéis que unas contracturas en la espalda hacen que me cueste hasta dormir; además mi inseparable fascitis plantar convive conmigo con más fuerza que nunca, pero pienso que ésto es lo que hace que la iniciativa adquiera el título de "reto".
No tengo nada que demostrarle a nadie... Ni a mí mismo. Me hace sentir muy bien saber que mi dolor (pasajero y consentido) sirve para aliviar las heridas de mis semejantes que no tienen la capacidad de elección de la que yo disfruto.
Un gran amigo, una persona que me sirve de motivación diaria, como es Julián Salor me comentaba el otro día que no siempre se consigue lo que se quiere pero, si se intenta, a veces, se consigue lo que se necesita... 
Ésta será mi premisa desde que mañana, a eso de las 10:00 horas y acompañado de varios amigos que velarán por mi seguridad, me ponga en marcha.

No quisiera terminar esta entrada sin agradecer públicamente a todos los que -de una forma u otra- me habéis hecho llegar vuestro cariño y apoyo. Muchos estaréis mañana presentes durante toda la jornada... Otros lo haréis desde la distancia... Pero todos estaréis dentro de mi cabeza, clavados en lo más hondo de mi corazón. Es cuestión de calidad y no de cantidad y de eso... ¡Vamos sobraos!


Es difícil vencer a quien nunca se rinde... ¡La cuenta atrás ha comenzado!

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