24 de mayo de 2014

QUERIDO AMIGO

Retomo las riendas del blog compartiendo (con algún que otro matiz personal) un capítulo del último libro que ha caído en mis manos. Leer Efecto Maratón, cuyo autor es Rafa Vega, ha sido una gran motivación para mí en este último mes, en el que una fisura en una costilla me mantuvo apartado de la lucha...


Querido amigo:
     Hace unos años apenas teníamos contacto. Me hablaban de ti y no quería conocerte. Me decían que merecería la pena, que tenían que presentarnos. Pero yo era reacio. No sé si era por pereza, por desgana. Pero te rehuía. Siempre tenía una excusa para no encontrarme contigo. Y eso que había gente que te había tratado en las distancias cortas y decía maravillas de ti. Que si eras justo con los demás, que si dabas a cambio siempre en la misma medida de lo que recibías.
     Hasta que un día, por casualidad, nos topamos de frente. Ya no tenía excusas. Era ahora o nunca. Llegó el momento de sentarnos y mirarnos a la cara. El uno al otro. Que tú me conocieras y yo te conociera. Nuestra relación no iba a ser fácil, aún así te dije que lo intentaría. Quizás tenía miedo a fallarte, a lo mejor era la incertidumbre al qué pasaría... Pero había que probar suerte. Hicimos un trato: durante un tiempo, no me iba a separar de ti. Si lo cumplía, conseguiría lo que me propusiera.
     Por eso, querido amigo, unos años después de conocerte, tengo que decirte que no me vas a asustar por grande que sea el reto que me propongas. Sabes que ahora soy fuerte.
     He aprendido gracias a ti a tener la actitud, a ser constante, a no abandonar. Y eso que este año me lo has puesto difícil. Pero, si creías que no iba a ser capaz de superarlo, estabas muy equivocado. He tomado nota de todas tus explicaciones, he aprendido de cada una de las lecciones que me has dado y ahora sé que el diccionario es el único lugar en el que el éxito está antes que el trabajo.
     Ahora, amigo mío, soy yo contra mí mismo. Nadie más puede pararme. Te reto a que me sigas poniendo obstáculos. He luchado mucho en los últimos meses, pero aquí estoy. En el último kilómetro, a punto de llegar a la meta de esta particular Maratón. No ha sido fácil, lo reconozco. Querido amigo, aquí estoy. Mírame a la cara como lo hiciste hace unos años cuando nos encontramos por primera vez. Me lo has puesto difícil. Pero voy a conseguir mi objetivo. Y, cuando lo logre, volveré a buscarte. Porque, desde que te conocí, no puedo dejar de vivir sin ti.


     Nos vemos pronto, amigo esfuerzo.

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