5 de mayo de 2014

VOLVIENDO A DISFRUTAR

Un año más, y ya son cuatro, el sábado tomaba la salida en la Media Maratón "Villa de Jovellanos" que recorre las calles de Gijón casi de punta a punta.
Es una prueba que me gusta mucho y de la que tengo muy buenos recuerdos. En sus dos primeras ediciones (Campeonato de España y Campeonato de Asturias) tuve el honor de hacer el papel de liebre (1:20) y el pasado año coincidió con la 5ª etapa de La Vueltona.
Son las 15:00 horas del sábado cuando, tras una ligera comida, decido comenzar con el "calentamiento" previo a los 21,097 mts. y cojo la bicicleta para ir hasta Gijón.
Aitana se encarga de darme la salida y comienzo a dar pedales con destino a la Villa Marinera, disfrutando de una tarde en la que el sol hizo acto de presencia.


Aún faltaban 15 minutos para que el reloj marcara las 17:00 horas cuando llego a las inmediaciones de Las Mestas, zona de salida/meta de la prueba. Rocío, alíada de lujo en mi vida, me esperaba ya con el dorsal preparado para cambiarme y, tras los saludos y charlas con los compañeros de afición, tomar la salida a las 18:00 horas.


El plan era intentar volver a ayudar a varios amigos a bajar de 1:30 en la distancia. Me gusta eso de hacer de liebre. Me sienta bien poder ser -en cierto modo- válido para los demás. Lodi, Marce, René, Javi, Isidro... formarían la improvisada grupeta.


Los primeros kilómetros sirven para ir cogiendo ritmo, poniendo la reductora en los tramos que picaban hacia arriba y recuperando un poco en los tramos favorables.
Al paso por el kilómetro 9 llevamos el ritmo exacto para bajar del tiempo previsto pero René, Lodi y Javi se descuelgan. Marcelino, Isidro y yo seguimos con el plan inicial. Al paso por el km 15 le subo una marcha al ritmo con el fin de que Marce, que ya había conseguido bajar de 1:30 en León, consiga su mejor marca en la distancia. Compruebo que Isidro también aguanta bien ese pequeño cambio y seguimos avanzando dirección a la meta. El aire hace que los últimos kilómetros se hagan un pelín más duros para muchos atletas que vamos alcanzando, invitándoles a que se "suban" a nuestro vagón para completar juntos lo que falta de trayecto.




Con estas nos presentamos en la zona de meta, rebajando en más de un minuto la barrera de 1:30 con la respectiva satisfacción que eso me produce.
Miro el Garmin y compruebo que, después de haber recorrido 51 kilómetros en bicicleta a una media de 30 km/hora, consigo completar una media maratón a ritmo de 4:10 sin que las pulsaciones se disparen, marcando una media de 155 ppm.
La maquinaria vuelve a estar engrasada...
En meta me reúno con aquellos que me esperan siempre dispuestos a darme un abrazo -para mí- el mejor de los trofeos que se puede recibir tras una carrera.


Sin ir más lejos, hoy recibía un whatsapp de un compañero de grupeta que resume un poco todo lo que quiero transmitir en estas líneas:
"El sábado disfruté como un enano y gran parte de ello fue gracias a ti, así que eso, muches gracies oso!"



Esto no para... El domingo nos espera el Angliru Trail Xtreme. ¡Ya os contaré!

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