3 de abril de 2014

LA SERVILLETA

Más de un mes sin aparecer en estas líneas es mucho. Sinceramente, tampoco tenía nada reseñable que contar. Cuando la rutina se apodera de uno, cuesta encontrar motivación hasta para ponerse delante del ordenador y compartir unas líneas con los amig@s que, desde vuestro teléfono, tablet, equipo informático... me leéis.
Hace un tiempo que, como si de un hamster encerrado en su jaula se tratara, no encuentro las ganas, ni ese empujón que uno necesita para intentar ser un "deportista completo". Correr sobre una rueda que gira sobre sí misma es lo único que he hecho durante estos últimos meses. Sin avanzar, terminando agotado de intentar buscar una salida a esa jaula en la que me veo (vi) encerrado...
Hace algo más de quince días, un buen amigo -mientras tomábamos un café- me dio la llave con la cuál poder abrir la jaula... Me explicó al detalle el "plan de fuga" de esa cárcel en la que, sin haber cometido delito alguno, me había encerrado.
Bruno Toledo -que así se llama el protagonista de esta entrada- después de escucharme mirándome fijamente a los ojos, cogió una servilleta de la cafetería en la que nos encontrábamos y comenzó a dibujar puntos con un bolígrafo de color negro sobre la misma. Me volvió a mirar a los ojos y me dijo "guárdala, obsérvala y ya me cuentas que es lo que ves reflejado en ella..."
Intrigado llegué a casa y me puse a contemplar aquel "Picasso" que -en un principio- parecía ser una consecución de puntos simétricos (los mismos a la derecha que a la izquierda)... ¡Pero no! Me di cuenta de que a un lado del dibujo faltaba un punto para respetar esa simetría inicial que a mí me parecía ver.
Tres días después, le escribí y le argumenté orgulloso que faltaba un punto en su dibujo. Creía haber descifrado el "jeroglífico"; creía haber encontrado la "solución", pero lo único que había hecho era malgastar una parte de mi vida buscando un insignificante punto negro en una servilleta llena de color blanco...
Bruno me hizo ver de esta forma que en la vida hay que disfrutar más de lo "blanco" y no malgastar tantas energías en buscar esos "puntos negros" que, en ocasiones, nos atormentan y nos encierran en una jaula en la que la única vía de escape es una rueda que gira sobre sí misma.
Ya lo hice en alguna otra ocasión, pero hoy me apetece volver a usar para ilustrar esta entrada la caricatura que -con cariño- me hizo un buen amigo como es Valeriano Hevia. Caricatura que surge en un ya lejano mes de enero del pasado año, tras completar las dos maratones sobre una cinta de correr en menos de ocho horas, y ser "bautizado" con el apodo de "El Tanque" por una persona admirable como es Bruno Toledo, protagonista de esta historia... ¡GRACIAS!



Necesito volver a disfrutar, sentirme lleno... Volver a intentar "estar en la pomada" practicando deporte por afición y diversión (que no por obligación).
Siempre digo que mi peor enemigo soy yo mismo. Creo que una vez más, si bien no he conseguido vencerme, al menos he conseguido controlarme...Y es que al Pelayo que tengo tatuado en mi cuádriceps izquierdo, aún le quedan muchas batallas que librar... Muchas carreteras que conocer... Muchos caminos por descubrir.
Sin ir más lejos, este fin de semana tomaré la salida en dos importantes pruebas como son la Media Maratón "Ruta del Sella" y el Trail Costa Quebrada.
No será lo más lógico pero sí lo que me pide el cuerpo... ¡"El Tanque" ha vuelto!


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