2 de septiembre de 2013

210,09 KM + 162,32 KM = 372,41 KM

Sábado 31 de agosto de 2013
Faltan unos minutos para que el reloj marque las 09:00 horas cuando emprendo mi particular "Camino de Santiago" que, en dos duras etapas, me llevaría desde la Capilla del Otero (Pola de Laviana) hasta la Catedral de Santiago de Compostela.
Julián Salor, un buen amigo del que ya he hablado en varias ocasiones en este blog, sería el encargado de decirme las últimas palabras antes de darme la salida.
Un "¡buena suerte!", acompañado de un afectivo abrazo y comienzo a pedalear.


Tas superar el primer alto de la jornada (San Esteban de las Cruces) llego a Oviedo.
La catedral de la capital asturiana marca el punto de comienzo del Camino Primitivo, pero para mí ya sería el kilómetro 36 de la jornada. Son las 10:30 horas cuando, tras sacar una foto para el recuerdo, reanudo la marcha dirección a Grado.



Tras superar los Altos del Escamplero, Cabruñana y La Espina (km 90) me reúno con dos buenos amigos -Lodi y Rubén- que habían aceptado acompañarme en esta nueva aventura.
Rubén completaría a mi lado los 120 km que nos separaban de Fonsagrada, meta de esta primera etapa que tendría como platos fuertes los Puertos del Palo y el Acebo.



Me encuentro bien, fuerte y con ese golpe de pedal que antaño tenía.
Vuelvo a disfrutar de la bici y los más de 200 kilómetros recorridos sirven para demostrarme a mí mismo que mi estado de forma sobre la flaca es muy bueno.
A una media de 26 km/h completo la primera etapa que discurriría sobre un recorrido duro donde los haya, que registró 3.850 metros de desnivel positivo acumulado.
Pulpo, albariño y un chupito de orujo servirían de recuperador para el día siguiente...


Domingo 1 de septiembre de 2013
Como el día anterior, aún faltan unos minutos para las 09:00 horas cuando comienzo esta segunda y última etapa con destino a Santiago de Compostela.
El recorrido es un auténtico rompepiernas con continuas subidas y bajadas que no te permiten mantener un ritmo constante. Por otra parte, nada que ver con la etapa anterior.
Voy descontando kilómetros a buen ritmo con ganas de llegar a la meta pero sin dejar de disfrutar del camino que me llevaría a ella. Al fin y al cabo de eso se trata, pienso...
Lugo, Palas de Rei, Melide, Arzúa... son algunas de las localidades más importantes que voy dejando atrás, mientras me encuentro con multitud de peregrinos que, al igual que yo, avanzaban en busca de su destino situado en la Plaza del Obradoiro.
Faltan únicamente 24 kilómetros para llegar a Santiago cuando decido hacer una parada para reponer fuerzas antes de conseguir la meta deseada.
Más pulpo, esta vez regado con cerveza, sería el menú elegido para la ocasión.


Con el estómago lleno y un sol de justicia completo los últimos kilómetros de la ruta.
Hago aparición en Santiago y me siento bien. Sencillamente era lo único que esperaba.
A una media superior a 28 km/h había completado los más de 160 km de esta segunda etapa en la que se registraron algo más de 2.200 m. de desnivel positivo acumulado.


Típica foto para el "álbum de buenos momentos de nuestras vidas" y, de la misma forma que tomé la salida, entre amigos y sin hacer ruido, recojo los bártulos, me cambio de ropa y me subo al coche en el que emprendería el viaje de vuelta a casa.
Lo haría un poco más desgastado pero lleno y realizado por completo.
Cierro esta entrada con unas palabras de Arthur Conan Doyle que me dedicó Julián Salor en facebook momentos después de tomar la salida en Laviana:
"Cuando el día se vuelva oscuro, cuando el trabajo parezca monótono, cuando resulte difícil conservar la esperanza, simplemente sube a una bicicleta y date un paseo por la carretera sin pensar en nada más"



No hay comentarios:

Publicar un comentario