11 de enero de 2021

MERCHANDISING #roadtozofingen

"Si quieres ir rápido camina solo. Si quieres llegar lejos ve acompañado".

En la entrada anterior comentaba mi deseo de participar en el Campeonato del Mundo de Duatlón de Larga Distancia, que se celebrará en Zofingen (Suiza) el próximo 30 de mayo.

Con el fin de poder aliviar un poco los gastos que me supone estar en la salida, podéis "acompañarme" en el camino que me lleve hacia ella (y facilitármelo mucho) colaborando con la compra de cualquiera de los artículos que comparto:

💥 Gorra Snapback Road to Zofingen: 10€

100% sarga de algodón. Cinco paneles. Visera plana. Lengüeta de ajuste.

💥 Camisetas (modelo chica y chico) Road to Zofingen: 10€ 

100% poliéster texturado transpirable, 150 gr. Malla de abeja en la espalda.

 

💥 Calcetín JOMA Road to Zofingen: 5€

Calcetín largo, 17 cm de altura de caña. Planta interior, puntera y talón de rizo.


COLABORACIONES: WhatsApp al 684 625 800

¡GRACIAS POR VUESTRO APOYO! 🙌🙌🙌🙌

5 de enero de 2021

ROAD TO ZOFINGEN

Gracias a que existe la muerte la gente cumple sus sueños.

Después de un año en el que todos nuestros proyectos se han visto aparcados debido a la crisis del coronavirus y la vida nos ha demostrado -una vez más- que es ella quien juega nuestras cartas a su antojo, me viene a la cabeza un poema de E.J. Malinowski, un argentino al que llaman el poeta callejero. Dice así:

"Ahora es el momento de hacer lo que más quieres. No esperes al lunes, ni esperes a mañana. Que no aumente ante ti la caravana de sueños pisoteados. Ya no esperes. No reprimas por miedo o cobardía. No postergues la vida con más muerte y no esperes más nada de la suerte, que no hay más que tu tesón y tu energía. Si tu sueño es hermoso dale forma como esculpe el arroyo la ribera; como el viento que vive y se transforma. Y para que todo resulte a tu manera, redacta para ti mismo tu norma y convierte tu otoño en primavera".

Para bien y/o para mal, 2020 ha sido un año en el que tuvimos demasiado tiempo para pensar. La vida nos obligó a levantar el pie del acelerador, quitar la quinta marcha, bajar a cuarta, tercera, segunda, primera, punto muerto... Y a echar el freno de mano. Nuestro ritmo no iba acorde con ella y, como cuando uno choca contra el muro en el kilómetro 32 de una maratón, llevamos más de diez meses sometidos a una gran pájara, mientras avanzamos a través de la incertidumbre y nos adaptamos a los desafíos que tenemos por delante camino de la meta.

El 4 de marzo, diez días antes de que se cumpla un año desde que nos confinaran por primera vez, cumpliré 41 años. Desde hace un tiempo soy consciente de que -en el mejor de los casos- la mitad de mi vida ya se ha escurrido entre mis dedos por lo que, antes de que pierda pie y se esfume mi momento, tengo que ir tachando de la lista aquellas cosas que por miedo o cobardía he ido postergando.

En la mochila que llevo a cuestas (al igual que vosotr@s cargáis con la vuestra) además del inevitable paso del tiempo comienzan a pesar las "obligaciones" y las "necesidades", cada día que pasa un poco más. Y es por ello que -antes de que sea tarde- he decidido intentar llevar a buen puerto aquellos objetivos que cuando piensas en ellos hacen que se te acelere el pulso.

A principios del año 2018 afinaba mi puesta a punto para el Campeonato de España de Duatlón MD que se celebraría en Orihuela el (ya lejano) 4 de marzo de ese mismo año y que no pudo tener un final más dulce para mí. 

Aún con la inscripción sin hacer, mi cabeza valoraba si tomar la salida en Élite o en Grupos de Edad. Y en una de las interminables sesiones de rodillo que llevé a cabo encontré la respuesta a mi pregunta. Durante aquella preparación que completé 100% indoor (cinco meses encerrado entre las cuatro paredes de una cochera alternando sesiones de cinta y rodillo, con la única compañía de mi tablet) vi multitud de vídeos y entrevistas. Uno de los favoritos para la cita de Orihuela (y un referente para mí, que al final no tomó la salida por lesión) comentaba en una de ellas que tras una concentración de 21 días en Sierra Nevada volvería a concentrarse un mes en el Complejo de Mar de Pulpí (Almería), con el fin de ultimar su preparación de cara a revalidar el título conseguido en 2017. 

Y yo, que mi única aspiración en aquel momento era la de completar las cuatro horas de rodillo previstas para ir a tomar un más que merecido culete acompañado de una tapa de patatas bravas, entendí cual era mi sitio (...)

Aunque he de reconocerME que en aquella ocasión conseguí moverme en tiempos con los que no hubiera desentonado para nada si no hubiera escuchado aquella entrevista y me decisión hubiera sido otra.


Dicen que la clave de una vida feliz es alcanzar metas de las que te sientas orgulloso y tener siempre un propósito que cumplir. Yo ya tengo el mío para esta primera parte del año. 

Si la vida me lo permite, el próximo 30 de mayo estaré en la salida del Campeonato del Mundo de Duatlón de Larga Distancia que se celebrará en la localidad de Zofingen (Suiza) sobre las distancias de 10 km de carrera + 150 km de ciclismo + 30 km de carrera. Dicho de otra forma, la meca del duatlón.

Conseguirlo está sobrevalorado. Lo importante es intentarlo como si te fuera la vida en ello. Por delante, 21 semanas para no fallarME.

Si emociona pensarlo, imagínate hacerlo.


31 de diciembre de 2020

PUNTO Y SEGUIDO (bis)

"2020 está a la vuelta de la esquina... Un año en el que intentaremos seguir sumando experiencias en torno a los 42,195 km.  
Ha llegado el momento de ponerle el punto y seguido a mi vida".


Estas fueron las últimas líneas que escribía en este blog el pasado 2 de diciembre de 2019, sin imaginarme -lógicamente- lo que el futuro nos tenía preparado.
Ha sido tiempo de reinventarse, de sacar nuestra mejor versión, descubrir o mantener nuestro talento. Hemos tenido que aprender a vivir día a día, a improvisar o a ser capaces de mirar a medio-largo plazo haciendo equilibrios en esta gran incertidumbre.

Así, como había publicado en este blog, he intentado seguir sumando experiencias en torno a los 42.195 metros, distancia en la que estoy convencido que lo mejor aún está por llegar y que, con una programación adecuada, puedo completar por debajo de las 2 horas y 30 minutos.
2020 ha sido un año en el que, por intentar sacarle algo positivo, he conseguido tres M.M.P. (una corriendo sobre el asfalto y otras dos encima de la cinta):

- 16 de febrero: 
Maratón de Castellón (2:40:46).


- 31 de marzo:
42,195 km en cinta a favor de Protección Civil Laviana.

- 18 de abril:
50 km en cinta Reto Confinamiento "Los Alcázares" (3:15:05).


- 24 de abril:
42,195 km en cinta "42 días confinados" (2:37:10).


- 12 de octubre:
42,195 km parque de "La Laguna".

- 18 de octubre:
42,195 km parque de "El Florán".

- 2 de noviembre:
42,195 km C.C.Valle del Nalón a favor de Cruz Roja - Asamblea Alto Nalón.

- 14 de noviembre:
42,195 km polígono industrial de "La Florida" a favor de Cruz Roja - Asamblea Alto Nalón.

- 12 de diciembre:
42,195 km en memoria y apoyo a las víctimas del coronavirus.


"Si te mantienes activo no tienes que prepararte" (Michael Strahan).

Un total de 5.770 km (4.000 de carrera y 1.770 de ciclismo completados en el último trimestre del año) + unas cuantas horas encima de la elíptica + otras tantas de entrenamiento funcional, me han servido para resistir los últimos 365 días.
387 horas y 35 minutos destinados a fortalecer los cimientos sobre los que construiremos un 2021 deportivo lleno de objetivos.




Porque deportista es aquel que no sólo ha fortalecido sus músculos y desarrollado su resistencia por el ejercicio de algún deporte, sino que en la práctica del mismo ha aprendido a reprimir su cólera, a ser tolerante con sus compañeros, a no aprovecharse de una vil ventaja, a sentir profundamente como una deshonra la mera sospecha de una trampa, y a llevar con altura un semblante alegre ante el desencanto de un revés.
Si algo nos ha enseñado este año es que en la vida, como en el deporte, hay días y días. Y todos suman.


2020 me confirmó que cada cual debe saborear sus virtudes sin destruir las de los demás, dejando a un lado la envidia insana y promoviendo lo que nos construye, que no es otra cosa que nuestra capacidad de admirar y crecer junto a nuestros semejantes.

Mi cuerpo es pequeño. Poco más de sesenta kg de grasa, agua, músculo y hueso en un espacio de 172 cm. Un cuerpo pequeño que se mueve impulsado por un corazón grande (que trabaja a 30 ppm en reposo), fruto del entrenamiento acumulado en los últimos años. Un corazón fuerte que late en paz, sin rencores, feliz, satisfecho, libre y agradecido.

Sé humilde y generoso con lo que haces, y valórate por lo que luchas y consigues. Y sobre todo, aprende a ganar y también a perder. Eso te hará grande.

Con estas premisas afronto otros 365 días llenos de esperanza, en los que seguiré contando con el apoyo de Joma y keepgoing, que se encargarán de equipar y alimentar mis motivaciones un año más.



Con el deseo de que el nuevo año nos devuelva todo lo que nos quitó este, cierro esta entrada como ya lo hice en su día.
2021 está a la vuelta de la esquina... Un año en el que intentaremos seguir sumando experiencias en torno a los 42,195 km.  
Ha llegado el momento de ponerle el punto y seguido a mi vida.


2 de diciembre de 2019

PUNTO Y SEGUIDO

El sábado (30 de noviembre 2019) La Nueva España publicaba un bonito reportaje sobre mis 15 Maratones VS Leucemia. Una noticia en la que se hizo un pequeño resumen de mi trayectoria durante los últimos años, con la que hemos conseguido destinar a través del deporte más de 200.000€ a distintas causas sociales y a la INVESTIGACIÓN del cáncer y otras enfermedades.
Ocho años en los que tuve que convivir con la pesada losa que me han puesto aquell@s que dan por hecho que me "he ganado la vida" con las iniciativas llevadas a cabo. Piensa el ladrón que todos son de su condición.
Pero, nada más lejos de la realidad, quienes han estado cerca de mí saben el esfuerzo (también económico) que me ha supuesto afrontar el camino recorrido, aunque eso quedará para nosotros como se guardan los secretos que tienen un valor especial. Un precio que volvería a pagar sin ninguna duda, aunque tuviera que volver a "hipotecarme" durante otros ocho años. Y quienes han estado cerca de mí saben que mi trayectoria no hubiera sido posible sin su apoyo incondicional, siempre dando sin pedir nada a cambio, pendientes de mí sin juzgarme (...)


La maratón es el hombre contra el hombre... El hombre contra su cuerpo y su mente... Y el hombre contra la naturaleza. Una distancia que -quizás cuando más lo necesitaba- me hizo creer en mí.
Sin intentar compararse con nadie, ni asentar ningún tipo de registro ni marca oficial, me motiva la idea de ser el asturiano que más maratones (oficiales y homologadas) haya completado cuando llegue el día en el que el chasis y el motor me digan basta.
En el ya lejano 2009 completaba mi primera maratón. En los últimos tres años llevo 27, y en total (oficiales y homologadas) 45; todas ellas sub-3 horas, excepto la primera en la que un fallo de marcaje en el recorrido hizo que cruzáramos la meta con más de 45 km en las piernas (menudo estreno 😅) y Laredo 2018 en la que acompañé a un buen amigo en su debut en la distancia.

2020 está a la vuelta de la esquina... Un año en el que intentaremos seguir sumando experiencias en torno a los 42,195 km.
Ha llegado el momento de ponerle el punto y seguido a mi vida.


26 de noviembre de 2019

PLENO AL 15

El domingo cruzaba dos metas: la de la Maratón de San Sebastián (02:45:56) y la de la iniciativa Maratones VS Leucemia 2019. Y lo hice acompañado de un gran grupo de familiares y amig@s que (unos en la tierra y otros desde el cielo) me cogieron fuerte de la mano para mostrarme su cariño y apoyo incondicional, desde que me comprometí a llevar a cabo esta aventura.


Días atrás leía en el muro de facebook de una buena amiga que ser maratoniano implica mucha valentía y disciplina. Ya la vida es dura de por sí, así que imaginaros lo que tiene que ser salir de trabajar o premadrugar a las 5/6 a.m. para entrenar y el día de descanso salir a hacerse 30k. Suena a superhéroes para un@s, a locos para otr@s, pero resulta increíble para tod@s. Y hablo de maratoniano, no de finisher. Acabar se acaba caminando si te pones; pero ser maratoniano es un estilo de vida. Es una apuesta a la triple K. kilómetros con kilómetros con más kilómetros. Y a eso hay que añadir una dura gestión de emociones. La pasión, la falta de ganas, la pereza, la competitividad con los demás o uno mismo, el miedo, la adrenalina, el calor de los que te acompañan y te esperan en la meta, el frío de los nervios, el ansia de acabar antes de empezar, la fe en uno mismo... Fe que tienes que buscar en el día a día y rebuscar en esa prueba. "Creer en algo lo crea" (...)

15 maratones en los últimos diez meses dan para mucho. Cualquiera que haya preparado y completado los 42,195k sabe bien de lo que hablo. Por ello me siento muy bien, en paz. Satisfecho de lo QUÉ he hecho y -sobre todo- por CÓMO lo he hecho.
Siempre digo (porque así lo pienso) que no soy nadie (ni lo pretendo). Quizás ahí resida la verdadera esencia de todo esto y le da valor y sentido a los más de 200.000€, que han sido destinados a distintas causas sociales por un deportista popular nacido hace (casi) cuarenta años en plena Cuenca Minera. Una zona de gente humilde y luchadora.

El domingo cerraba un ciclo y es en ocasiones como esta cuando uno echa la vista atrás y se percata de lo rápido que pasan los años, y de la cantidad de cosas que se han hecho, casi sin darnos cuenta. Y lo que mejor me sienta es que a pesar de la cantidad de muros que tuve que derribar (os aseguro que en muchas ocasiones más duros que el famoso de la maratón), sigo aquí fiel a mis principios, leal a mi forma de ser, convencido de que merecerá la pena, ilusionado (y quizás iluso), a los mandos de la máquina del tren que desde 2012, cuando mi padre enfermó de cáncer, piloto.

Cuando consigues que a través del deporte tu vida y la de los demás sea un poquito mejor, las huellas que se van dejando suelen ser bonitas (...)


NO TENÍAMOS NADA
Lo verdaderamente importante y destacable no es haber conseguido completar 15 maratones en menos de tres horas en los últimos diez meses:

Sevilla:
Tiempo Oficial: 02:52:20 - Tiempo Real: 02:52:15

Castellón:
Tiempo Oficial: 02:51:10 - Tiempo Real: 02:51:07

Barcelona:
Tiempo Oficial: 02:51:47 - Tiempo Real: 02:51:44

Badajoz:
Tiempo Oficial: 02:51:54 - Tiempo Real: 02:51:54

Zaragoza:
Tiempo Oficial: 02:50:44 - Tiempo Real: 02:50:41

La Coruña:
Tiempo Oficial: 02:49:54 - Tiempo Real: 02:49:51

Vitoria:
Tiempo Oficial: 02:49:14 - Tiempo Real: 02:49:13

Laredo:
Tiempo Oficial: 02:50:47 - Tiempo Real: 02:50:43

Pamplona:
Tiempo Oficial: 02:50:08 - Tiempo Real: 02:50:07

Langreo:
Tiempo Oficial: 02:52:42 - Tiempo Real: 02:52:42

Logroño:
Tiempo Oficial: 02:52:10 - Tiempo Real: 02:52:00

Burgos:
Tiempo Oficial: 02:49:12 - Tiempo Real: 02:49:04

Alcalá de Henares:
Tiempo Oficial: 02:48:38 - Tiempo Real: 02:48:38

Oporto:
Tiempo Oficial: 02:49:24 - Tiempo Real: 02:49:24

San Sebastián:
Tiempo Oficial: 02:46:11 - Tiempo Real: 02:45:56

Lo verdaderamente importante y destacable es que -usando como herramienta el hecho de completar 15 maratones en menos de tres horas en los últimos diez meses- se hayan conseguido reunir 2.407€ que -con toda la humildad y honradez del mundo, como debe de ser- ya han sido despositados en las arcas de la Fundación Josep Carreras a través de la plataforma migranodearena.org.

He de reconocer que el esfuerzo invertido (a todos los niveles) es superior a lo cosechado, pero también es cierto que a principios de año no teníamos nada.
No se trata de ser ni mejor ni peor que nadie. Tampoco de demostrar nada, ni de buscar reconocimientos efímeros. Se trata de unir fuerzas con un único fin: 
Recaudar fondos destinados a la lucha contra la Leucemia.


Con el apoyo de Joma y Keepgoing, que se encargarán de equipar y alimentar mis motivaciones, 2020 se presenta muy ilusionante, pero hasta entonces toca resetear el binomio cabeza&cuerpo. Es momento de descansar y devolver el tiempo robado a mi familia. Porque se lo merecen... Porque me lo merezco.



20 de noviembre de 2019

SOMOS LO QUE HACEMOS...

En torno a una botellina de sidra l'allume, al igual que surgió la iniciativa de intentar llevar a buen puerto la iniciativa Maratones VS Leucemia 2019, llega el momento de ir pensando en ponerle fin (...)


El pasado domingo 17 de noviembre de 2019 escribía estas palabras en mis redes sociales:

Recién llegado a casa, empapado y helado después de completar 21k bajo un aguacero en la soledad del frío paseo fluvial, pienso que debo de ser sincero conmigo mismo.
Siempre he dicho que para llevar a buen puerto iniciativas de este tipo, las palabras trabajo, compromiso, constancia, esfuerzo e ilusión deben de actuar en sintonía.
Desde hace un tiempo alguna de ellas ha empezado a flaquear, motivo por el que me he percatado de que la balanza está desequilibrada.

El domingo estaremos en la salida de la Maratón de San Sebastián, decimoquinto asalto del año a los 42,195k.
Tenía previsto cerrar este 2019 en Málaga, pero hoy he decidido que le pondremos el punto y final a estas Maratones VS Leucemia 2019 en Donostia.
A las 12 anunciadas a principios de año le hemos sumado otras tres, por lo que he cumplido con el compromiso adquirido. Somos lo que hacemos y no lo que decimos que haremos.

Yo no puedo estar más satisfecho. Porque no es lo QUÉ haces, sino CÓMO lo haces.
Entrenamientos en soledad, robándole tiempo al tiempo, sin saltarme ninguno por muy cuesta arriba que se me hubiera puesto el día (sumando casi 4.000k en mis piernas).
Interminables viajes en "economía de supervivencia", en alguno de ellos sin tiempo para descansar después de casi 2.000k de coche, llegando a casa de madrugada para ir a trabajar sin dormir.
Y esto, después de todo, es lo que le da sentido a esta aventura. Esto es lo que hace que haya merecido la pena embarcarse en ella.

Mi "vida deportiva" gira en torno a los 42,195k. En ellos he encontrado una terapia que me "cura". Por ello, mientras que el cuerpo y la cabeza se sigan llevando bien, seguiré corriendo maratones... ¡Y currándomelo día a día para llegar a la salida con garantías de cruzar la meta!. Ahí reside la verdadera esencia de esta mítica distancia.

Algún día la vida nos pondrá fecha de caducidad, pero hasta entonces sigamos sacrificándonos. No es aptitud, sino actitud.

2020 será un año de cambios. 2020 será un año de ilusiones renovadas (...)


15 de mayo de 2019

MARATONES VS LEUCEMIA 2019

La maratón es el hombre contra el hombre... El hombre contra su cuerpo y su mente... Y el hombre contra la naturaleza. La vida, un fin de semana y 195 mts.


Dicen que la clave de una vida feliz es alcanzar metas de las que te sientas orgulloso y tener siempre un propósito que cumplir.
Un proyecto de vida es la dirección que una persona marca para su propia existencia, en base a sus valores. Es saber quien eres y plantear metas a corto, medio y largo plazo en las diferentes áreas de la vida.
Por ello, sobrado de motivos y en busca de nuevas motivaciones, aquí os presento mi proyecto de vida para 2019:

(...) Si se quiere competir en maratones buscando objetivos y rendimiento, se recomienda no hacerlo en más de dos ocasiones al año (...)
Correr una maratón no es ninguna broma y necesita de un tiempo de preparación y sobre todo de tiempo de descanso para recuperarnos tras la prueba, que puede llegar incluso a seis semanas, aunque nosotros pensemos que a los dos días ya estamos recuperados (...)

Esta es la conclusión a la que llegan numerosos artículos que circulan por la red, todos ellos publicados por prestigiosos atletas y entrenadores.

"Gracias a que existe la muerte la gente cumple sus sueños..."

Con el fin de seguir recaudando fondos que serán destinados a la Fundación Josep Carreras, ve la luz el proyecto Maratones VS Leucemia 2019.
Una iniciativa con la que me comprometo a completar -al menos- 12 maratones a lo largo del año, con la dificultad añadida de que el tiempo medio empleado para cruzar la meta de estos -al menos- 12 asaltos a los 42,195 km no supere las 3 horas.


Sevilla, Castellón, Barcelona, Badajoz, Zaragoza, La Coruña, Vitoria, Laredo, Pamplona, Langreo, Logroño, Burgos, Alcalá de Henares, Oporto y San Sebastián serán los escenarios elegidos para intentar llevar a cabo esta nueva iniciativa.

MARATONES COMPLETADAS

Sevilla:
Tiempo Oficial: 02:52:20 - Tiempo Real: 02:52:15

Castellón:
Tiempo Oficial: 02:51:10 - Tiempo Real: 02:51:07

Barcelona:
Tiempo Oficial: 02:51:47 - Tiempo Real: 02:51:44

Badajoz:
Tiempo Oficial: 02:51:54 - Tiempo Real: 02:51:54

Zaragoza:
Tiempo Oficial: 02:50:44 - Tiempo Real: 02:50:41

La Coruña:
Tiempo Oficial: 02:49:54 - Tiempo Real: 02:49:51

Vitoria:
Tiempo Oficial: 02:49:14 - Tiempo Real: 02:49:13

Laredo:
Tiempo Oficial: 02:50:47 - Tiempo Real: 02:50:43

Pamplona:
Tiempo Oficial: 02:50:08 - Tiempo Real: 02:50:07

Langreo:
Tiempo Oficial: 02:52:42 - Tiempo Real: 02:52:42

Logroño:
Tiempo Oficial: 02:52:10 - Tiempo Real: 02:52:00

Burgos:
Tiempo Oficial: 02:49:12 - Tiempo Real: 02:49:04

Alcalá de Henares:
Tiempo Oficial: 02:48:38 - Tiempo Real: 02:48:38

Oporto:
Tiempo Oficial: 02:49:24 - Tiempo Real: 02:49:24

San Sebastián:
Tiempo Oficial: 02:46:11 - Tiempo Real: 02:45:56

"Conseguirlo está sobrevalorado. Lo único que importa es intentarlo como si te fuera la vida en ello".



PRENSA 









METROS y ZANCADAS  
Sueño con 42,195 km para sentirme gigante...
42,195 km de pintura azul que, aunque marca un camino, ha provocado en ti un cambio de dirección.
42,195 km para perseguir una línea en el suelo y grabarla en tu corazón.
42,195 km para aprender muchas cosas. Unas sobre el maratón y otras, las más importantes, sobre ti mismo.
42,195 km de historias de superación, sacrificio, de creer en uno mismo y de no aceptar un no por respuesta.
42,195 km de batallas en el asfalto que te preparan para las batallas más importantes de la vida.
42,195 km de madrugones, de renunciar a cosas, de fines de semana de entrenos, de vacaciones sacrificadas.
42,195 km de una vida vivida encima de unas zapatillas, de un corazón que late en minutos por kilómetro, de una cabeza que piensa en pulsaciones por minuto, y de unos pulmones que avituallan oxígeno en lugar de respirarlo.
42,195 km interminables que una vez que se terminan te convierten en alguien eterno.
42,195 km de sueños que nunca diste por perdidos.
42,195 km para sufrir, llorar, reír, luchar, creer morir, resurgir y renacer.
42,195 km para hablar con tus miedos, tus dudas, tus dolores... Y convencerlos de que eres más fuerte que ellos.
42,195 km para escuchar los suspiros, sentir los latidos del corazón y ver como se dibuja la sonrisa de la persona más importante del mundo para ti... Y ese eres tu mismo.
42,195 km para perderte, buscarte y encontrarte 43 veces.
42,195 km para dejar en la línea de salida a la persona que eras y conocer en la línea de meta al maratoniano en el que te has convertido.
42,195 km para borrar esa línea mágica y pintar una nueva que cuente tu propia historia, tus ilusiones y tus sueños.
42,195 km para que disfrutéis TOD@S.
(Texto: José Antonio Aza)


11 de febrero de 2019

CAMINOS

Tener carácter, determinación, agarrarse a la posibilidad de seguir tu camino, aunque sea poco transitado, es una forma sutil de libertad, aquella en la que no necesitamos seguir la corriente general al tener un criterio propio, una manera de actuar personal y todas esas herramientas que el deporte nos ha dado, todas esas herramientas que hemos trabajado.

Necesitas verte en el espejo y reconocer que tipo de personas eres realmente. ¿Eres un león o serás para toda tu vida una oveja?... ¿Serás una mente pequeña que solo se preocupa por lo que los otros hacen?... ¿O serás una persona capaz de pensar por ti mismo y hacer algo con estas ideas?.
Nunca dejes que la opinión de los demás dicte tu camino o condicione tu forma de ser, de pensar y, sobre todo, de actuar. Sé fiel a tus principios, pelea hasta el final y no te dejes influenciar. Porque un león no se preocupa por la opinión de una oveja.
Vive y ama tu vida.



LO QUE SIENTO CUANDO CORRO
Porque sé que puedo no ganar, porque puedo no saber perder, porque me pueda el afán, porque la vida me dará lo que no quiero o me quitará lo que anhelo, porque pelearé antes de rendirme. Y aunque el asfalto sea mi afición diaria, son más las veces que toco el cielo que las que rozo el infierno. Y aunque mi frente se frunza y mis zancadas se arruguen según las voy gastando sé que, aún quebradas, seguirán sosteniendo mi cuerpo y haciendo mis pasos más grandes y firmes, pues firme es mi perseverancia y firmes los entrenos que llevo sobre mis hombros.
Correr me transforma y me mueve por dentro llevándome a descubrir lo que ya existía en mí y lo que nunca creí poseer. Porque tengo el sano vicio de correr soñando y de soñar corriendo; tengo la ambición y la fortuna de ser feliz con ello, por eso corro tratando de acariciar el asfalto y lucir una técnica y zancada, que aprendida de maestros ilustres, me agota y cansa y aunque me quejo me contengo, pues luego llega el idilio y la gloria.
Correr, correr y seguir corriendo contra la meteorología, contra la apatía y el tormento y llevar el oficio de poner un pie tras otro, esperando que mi pulso no se desboque y recuperar unos latidos familiares y consentidos; porque no es una obsesión sino una ilusión con una vital alegría y pensando que al día siguiente el asfalto y los caminos estarán ahí para examinarme la perseverancia, actitud...
¡Y las rodillas!
Es así.
(Texto de José Antonio Aza)


Yo sigo recorriendo mi camino, convencido de que un sueño no es lo que ves mientras duermes. Un sueño es lo que no te deja dormir. Además, pienso que siempre hay que tener una motivación por la que merezca la pena levantarse todas las mañanas.
Yo canalizo mis emociones a través del deporte y, aunque los años (por suerte) vayan cayendo irremediablemente, me gusta ser competitivo durante todo el año. Con mis limitaciones, pero competitivo. Para ello me machaco a diario en mi particular cueva del dolor, encerrado entre las cuatro paredes de una cochera, o en la dulce monotonía del paseo fluvial. Un trabajo en la sombra que me lleva a un estado de equilibrio y paz interior que necesito para vivir feliz.

Con la Maratón de Sevilla a la vuelta de la esquina, por fin puedo percibir el agradable olor a 42,195 km... Y aunque mi objetivo principal esté señalado a largo plazo, hay ganas de MARATÓN, una disciplina con la que desde hace un tiempo mantengo un intenso romance. La misma que -quizás cuando más lo necesitaba- me hizo creer en mí.
Porque aunque el búfalo se esté haciendo viejo, sigo luchando a diario para hacerlo con los cuernos preparados para embestir cuando llegue el momento.


8 de febrero de 2019

NO PIENSES, CORRE

Comenta Chema Martínez en uno de sus libros que hay veces en las que pensamos mucho las cosas por falta de predisposición a llevar a cabo una tarea. Damos vuelta al coco hasta que encontramos una excusa lo suficientemente convincente como para no empezar a poner en marcha nuestro reto.
Cuando hablo de no pensar y correr hablo de no dudar, hablo del deseo de afrontar nuestros retos, hablo de ser valiente y honesto con lo fijado, hablo de no venirse abajo ante momentos de debilidad, hablo de hacer todo lo posible por realizar un sueño, un proyecto o quizás una ilusión...

Soy consciente de que el año es muy largo y tendré que superar muchos obstáculos para concluirlo con el reto fijado conseguido. Pero he de reconocer que el martes me vine abajo.
Después de un fin de semana con gastrointeritis y picos de fiebre de hasta 39º, salí a correr pensando que ya había pasado la tormenta. Nada más lejos de la realidad, para hacer 10 km (4:22 min/km) tuve que parar hasta tres veces. La debilidad que tenía en mi cuerpo era muy grande.
Llegué a casa tocado. Me he propuesto tomar la salida en la Maratón de Sevilla dentro de poco más de una semana y las había pasado canutas para llegar a casa después de correr durante "solo" 10 kilómetros... ¡Algo no iba bien!.
Tiempo al tiempo Hectorín... ¡No te agobies compañeru!, pensé.
Y así fue. Sin agobios, sumando kilómetros en el rodillo durante dos días para no relajarme en la tarea, hoy volví a correr. ¡A correr como me gusta!. ¡A correr como me merezco, a razón de lo que me machaco!. ¿Había completado un gran mes de enero -en cuanto a entrenos se refiere- para nada?. ¡No!
Porque también comenta Chema Martínez que una de las cosas buenas del atletismo, o el running, como se dice ahora, es que te devuelve todo lo que tú le das, pero tienes que ser paciente (...)


Con la vista puesta en Sevilla, hoy sumamos 26 km a ritmo de maratón (143 p.p.m.) que me llenan de confianza de cara al próximo día 17 de febrero.
¡Menuda fabada me metí entre pecho y espalda!. ¡Había que celebrarlo!.

Correr tiene eso: te devuelve todo aquello que tú le aportas; cuanto más estés dispuesto a dar, más recibirás. No desesperes y no cejes en tu empeño, este deporte hará grandes cosas por ti... Y recuerda:
  • Fíjate un objetivo.
  • Sé paciente, date tiempo.
  • Sé disciplinado, no dejes de entrenar ni una sola semana.
  • Persevera, sé constante.
  • Escucha a tu cuerpo.
  • Confía.
  • Respeta los pasos.
  • Y, sobre todo, no te rindas.

5 de febrero de 2019

EL MURO

Dicen los que entienden que el Muro aparece allá por el kilómetro 31 o 32. Que llega sin avisar y que te mina la moral. Que lo puedes superar si aprietas los dientes, bajas la vista, te concentras tan solo en la zancada siguiente y no piensas en ello, simplemente corres un paso más cada vez.
Te explican, cuando vas a correr tu primera maratón, que te tienes que hidratar bien, forzarte a beber al menos un sorbo cada vez y tomar algún gel para recuperar parte de lo que has ido consumiendo durante la carrera. Parece que tiene que ver con el hecho de que el cuerpo humano no está preparado para correr esa distancia y que la maratón te lleva más allá de las reservas de tu organismo, a terreno inexplorado, donde no se sabe cómo va a reaccionar, ni tú, ni tu cuerpo, ni tu mente.
El Muro es un sitio donde chocas con tu agotamiento, con los calambres, con el cansancio. Es un sitio donde tu mente te dice ¡basta!, donde tu cuerpo parece no poder dar más de sí. Es un sitio duro, donde se pone a prueba tu fe en ti mismo y tu capacidad de superación. Es un sitio donde no te puedes esconder.


Haciendo cálculos por encima, yo he completado en torno a 30 maratones (de esos en los que uno toma la salida con un dorsal colocado en el pecho para correr hasta cruzar la meta de los míticos 42,195 km y, tras respetar todos los controles de paso de los que dispone la organización, su tiempo aparece reflejado en una clasificación oficial) y he visitado el Muro al menos en tres ocasiones.
Es verdad que llega sin avisar, que cada vez llega de forma distinta, en un kilómetro distinto y que te mina la moral. Pero no hay una única forma de sobrepasarlo. No hay una única técnica de carrera que te permita superarlo. Yo he tenido que escalarlo de formas distintas. A veces, bajando la vista; a veces, escuchando los ánimos de un compañero o la conversación que me daba. Pensando en la gente por la que corro, en mi familia, en mi padre... Recordando algo agradable.
Pero en varias ocasiones esperé llegar al Muro y no lo encontré. Y, a medida que me acercaba a la meta y el Muro no aparecía, corría más rápido y me invadía una euforia extraña, la sensación de que nada me podía parar.
Por eso me gusta correr, y me gusta correr maratones. Porque el Muro puede aparecer o no, lo puedes encontrar entrenando cuestas o haciendo series. No está en un sitio fijo y no lo puedes buscar, él viene a por ti. No está en la maratón, puede estar en una tirada larga o en un entreno normal subiendo una cuesta. Puede estar al final de un 10.000.
Porque descubres que el Muro lo creas tú. Que va contigo. Que lo genera tu cuerpo y solo lo puedes superar tú. Que solo conociéndote a ti mismo puedes saber cuándo va a llegar y cómo lo vas a pasar. Que correr es como vivir. Cómo afrontar los momentos duros no te lo puede enseñar nadie, lo tienes que aprender solo.
Correr nos curte, nos hace más fuertes. Cuando chocas contra el Muro, pero consigues reponerte y cruzar la meta, aprendes a vivir siempre exigiéndote lo máximo a ti mismo. Es saber que siempre puedes dar algo más, es no conformarte nunca. Saber levantarte de una derrota habíendolo dado todo. Saber sonreír en la victoria y seguir siendo humilde.
Correr (correr maratones) nos enseña a ser mejores. Nos enseña a no tener miedo a nuestro Muro porque podemos pasarlo. Nos enseña a que cuando nuestra mente dice basta, nuestro cuerpo está al setenta por ciento.
Por eso me gusta correr (correr maratones). Porque me hace ser mejor.
Me enseña a conocer mis límites y a llevarlos un poco más allá. A llevar mi muro un poco más lejos.

(Texto adaptado del Epílogo del libro No Pienses, Corre)


Y el Muro puede aparecerte incluso antes de tomar la salida... Cuando preparas una iniciativa tan exigente como la que tengo en mente, tu salud camina en ocasiones por la cuerda floja.
Quizás el repentino invierno cogió desprevenido a mi sistema inmunológico y la gripe se acomodó en mi cuerpo ya hace un tiempo. Parece que poco a poco -después de haber ingerido una tonelada de paracetamol y litros de jarabe para la tos- voy consiguiendo ahuyentarla, no sin antes sufrir una gastrointeritis que me dejó bastante debilitado. El resultado, tener que renunciar a tomar la salida en la Maratón de Tarragona, como estaba previsto.
Cruzo los dedos para que no haya novedad y el próximo día 17 de febrero podamos "ponernos al día" completando los 42,195 km de la Maratón de Sevilla...