15 de mayo de 2019

MARATONES VS LEUCEMIA 2019

La maratón es el hombre contra el hombre... El hombre contra su cuerpo y su mente... Y el hombre contra la naturaleza. La vida, un fin de semana y 195 mts.


Dicen que la clave de una vida feliz es alcanzar metas de las que te sientas orgulloso y tener siempre un propósito que cumplir.
Un proyecto de vida es la dirección que una persona marca para su propia existencia, en base a sus valores. Es saber quien eres y plantear metas a corto, medio y largo plazo en las diferentes áreas de la vida.
Por ello, sobrado de motivos y en busca de nuevas motivaciones, aquí os presento mi proyecto de vida para 2019:

(...) Si se quiere competir en maratones buscando objetivos y rendimiento, se recomienda no hacerlo en más de dos ocasiones al año (...)
Correr una maratón no es ninguna broma y necesita de un tiempo de preparación y sobre todo de tiempo de descanso para recuperarnos tras la prueba, que puede llegar incluso a seis semanas, aunque nosotros pensemos que a los dos días ya estamos recuperados (...)

Esta es la conclusión a la que llegan numerosos artículos que circulan por la red, todos ellos publicados por prestigiosos atletas y entrenadores.

"Gracias a que existe la muerte la gente cumple sus sueños..."

Con el fin de seguir recaudando fondos que serán destinados a la Fundación Josep Carreras, ve la luz el proyecto Maratones VS Leucemia 2019.
Una iniciativa con la que me comprometo a completar -al menos- 12 maratones a lo largo del año, con la dificultad añadida de que el tiempo medio empleado para cruzar la meta de estos -al menos- 12 asaltos a los 42,195 km no supere las 3 horas.


Sevilla, Castellón, Barcelona, Badajoz, Zaragoza, La Coruña, Vitoria, Laredo, Pamplona, Langreo, Burgos, Alcalá de Henares, Oporto, San Sebastián y Málaga -en principio- serán los escenarios elegidos para intentar llevar a cabo esta nueva iniciativa.

MARATONES COMPLETADAS

Sevilla:
Tiempo Oficial: 02:52:20 - Tiempo Real: 02:52:15

Castellón:
Tiempo Oficial: 02:51:10 - Tiempo Real: 02:51:07

Barcelona:
Tiempo Oficial: 02:51:47 - Tiempo Real: 02:51:44

Badajoz:
Tiempo Oficial: 02:51:54 - Tiempo Real: 02:51:54

Zaragoza:
Tiempo Oficial: 02:50:44 - Tiempo Real: 02:50:41

La Coruña:
Tiempo Oficial: 02:49:54 - Tiempo Real: 02:49:51

Vitoria:
Tiempo Oficial: 02:49:14 - Tiempo Real: 02:49:13

Laredo:
Tiempo Oficial: 02:50:47 - Tiempo Real: 02:50:43

Pamplona:
Tiempo Oficial: 02:50:08 - Tiempo Real: 02:50:07

Langreo:
Tiempo Oficial: 02:52:42 - Tiempo Real: 02:52:42

"Conseguirlo está sobrevalorado. Lo único que importa es intentarlo como si te fuera la vida en ello".



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PRENSA 





METROS y ZANCADAS  
Sueño con 42 kms para sentirme gigante...
42 kms de pintura azul que, aunque marca un camino, ha provocado en ti un cambio de dirección.
42 kms para perseguir una línea en el suelo y grabarla en tu corazón.
42 kms para aprender muchas cosas. Unas sobre el maratón y otras, las más importantes, sobre ti mismo.
42 kms de historias de superación, sacrificio, de creer en uno mismo y de no aceptar un no por respuesta.
42 kms de batallas en el asfalto que te preparan para las batallas más importantes de la vida.
42 kms de madrugones, de renunciar a cosas, de fines de semana de entrenos, de vacaciones sacrificadas.
42 kms de una vida vivida encima de unas zapatillas, de un corazón que late en minutos por kilómetro, de una cabeza que piensa en pulsaciones por minuto, y de unos pulmones que avituallan oxígeno en lugar de respirarlo.
42 kms interminables que una vez que se terminan te convierten en alguien eterno.
42 kms de sueños que nunca diste por perdidos.
42 kms para sufrir, llorar, reír, luchar, creer morir, resurgir y renacer.
42 kms para hablar con tus miedos, tus dudas, tus dolores... Y convencerlos de que eres más fuerte que ellos.
42 kms para escuchar los suspiros, sentir los latidos del corazón y ver como se dibuja la sonrisa de la persona más importante del mundo para ti... Y ese eres tu mismo.
42 kms para perderte, buscarte y encontrarte 43 veces.
42 kms para dejar en la línea de salida a la persona que eras y conocer en la línea de meta al maratoniano en el que te has convertido.
42 kms para borrar esa línea mágica y pintar una nueva que cuente tu propia historia, tus ilusiones y tus sueños.
42 kms para que disfrutéis TOD@S.
(Texto: José Antonio Aza)




11 de febrero de 2019

CAMINOS

Tener carácter, determinación, agarrarse a la posibilidad de seguir tu camino, aunque sea poco transitado, es una forma sutil de libertad, aquella en la que no necesitamos seguir la corriente general al tener un criterio propio, una manera de actuar personal y todas esas herramientas que el deporte nos ha dado, todas esas herramientas que hemos trabajado.

Necesitas verte en el espejo y reconocer que tipo de personas eres realmente. ¿Eres un león o serás para toda tu vida una oveja?... ¿Serás una mente pequeña que solo se preocupa por lo que los otros hacen?... ¿O serás una persona capaz de pensar por ti mismo y hacer algo con estas ideas?.
Nunca dejes que la opinión de los demás dicte tu camino o condicione tu forma de ser, de pensar y, sobre todo, de actuar. Sé fiel a tus principios, pelea hasta el final y no te dejes influenciar. Porque un león no se preocupa por la opinión de una oveja.
Vive y ama tu vida.



LO QUE SIENTO CUANDO CORRO
Porque sé que puedo no ganar, porque puedo no saber perder, porque me pueda el afán, porque la vida me dará lo que no quiero o me quitará lo que anhelo, porque pelearé antes de rendirme. Y aunque el asfalto sea mi afición diaria, son más las veces que toco el cielo que las que rozo el infierno. Y aunque mi frente se frunza y mis zancadas se arruguen según las voy gastando sé que, aún quebradas, seguirán sosteniendo mi cuerpo y haciendo mis pasos más grandes y firmes, pues firme es mi perseverancia y firmes los entrenos que llevo sobre mis hombros.
Correr me transforma y me mueve por dentro llevándome a descubrir lo que ya existía en mí y lo que nunca creí poseer. Porque tengo el sano vicio de correr soñando y de soñar corriendo; tengo la ambición y la fortuna de ser feliz con ello, por eso corro tratando de acariciar el asfalto y lucir una técnica y zancada, que aprendida de maestros ilustres, me agota y cansa y aunque me quejo me contengo, pues luego llega el idilio y la gloria.
Correr, correr y seguir corriendo contra la meteorología, contra la apatía y el tormento y llevar el oficio de poner un pie tras otro, esperando que mi pulso no se desboque y recuperar unos latidos familiares y consentidos; porque no es una obsesión sino una ilusión con una vital alegría y pensando que al día siguiente el asfalto y los caminos estarán ahí para examinarme la perseverancia, actitud...
¡Y las rodillas!
Es así.
(Texto de José Antonio Aza)


Yo sigo recorriendo mi camino, convencido de que un sueño no es lo que ves mientras duermes. Un sueño es lo que no te deja dormir. Además, pienso que siempre hay que tener una motivación por la que merezca la pena levantarse todas las mañanas.
Yo canalizo mis emociones a través del deporte y, aunque los años (por suerte) vayan cayendo irremediablemente, me gusta ser competitivo durante todo el año. Con mis limitaciones, pero competitivo. Para ello me machaco a diario en mi particular cueva del dolor, encerrado entre las cuatro paredes de una cochera, o en la dulce monotonía del paseo fluvial. Un trabajo en la sombra que me lleva a un estado de equilibrio y paz interior que necesito para vivir feliz.

Con la Maratón de Sevilla a la vuelta de la esquina, por fin puedo percibir el agradable olor a 42,195 km... Y aunque mi objetivo principal esté señalado a largo plazo, hay ganas de MARATÓN, una disciplina con la que desde hace un tiempo mantengo un intenso romance. La misma que -quizás cuando más lo necesitaba- me hizo creer en mí.
Porque aunque el búfalo se esté haciendo viejo, sigo luchando a diario para hacerlo con los cuernos preparados para embestir cuando llegue el momento.


8 de febrero de 2019

NO PIENSES, CORRE

Comenta Chema Martínez en uno de sus libros que hay veces en las que pensamos mucho las cosas por falta de predisposición a llevar a cabo una tarea. Damos vuelta al coco hasta que encontramos una excusa lo suficientemente convincente como para no empezar a poner en marcha nuestro reto.
Cuando hablo de no pensar y correr hablo de no dudar, hablo del deseo de afrontar nuestros retos, hablo de ser valiente y honesto con lo fijado, hablo de no venirse abajo ante momentos de debilidad, hablo de hacer todo lo posible por realizar un sueño, un proyecto o quizás una ilusión...

Soy consciente de que el año es muy largo y tendré que superar muchos obstáculos para concluirlo con el reto fijado conseguido. Pero he de reconocer que el martes me vine abajo.
Después de un fin de semana con gastrointeritis y picos de fiebre de hasta 39º, salí a correr pensando que ya había pasado la tormenta. Nada más lejos de la realidad, para hacer 10 km (4:22 min/km) tuve que parar hasta tres veces. La debilidad que tenía en mi cuerpo era muy grande.
Llegué a casa tocado. Me he propuesto tomar la salida en la Maratón de Sevilla dentro de poco más de una semana y las había pasado canutas para llegar a casa después de correr durante "solo" 10 kilómetros... ¡Algo no iba bien!.
Tiempo al tiempo Hectorín... ¡No te agobies compañeru!, pensé.
Y así fue. Sin agobios, sumando kilómetros en el rodillo durante dos días para no relajarme en la tarea, hoy volví a correr. ¡A correr como me gusta!. ¡A correr como me merezco, a razón de lo que me machaco!. ¿Había completado un gran mes de enero -en cuanto a entrenos se refiere- para nada?. ¡No!
Porque también comenta Chema Martínez que una de las cosas buenas del atletismo, o el running, como se dice ahora, es que te devuelve todo lo que tú le das, pero tienes que ser paciente (...)


Con la vista puesta en Sevilla, hoy sumamos 26 km a ritmo de maratón (143 p.p.m.) que me llenan de confianza de cara al próximo día 17 de febrero.
¡Menuda fabada me metí entre pecho y espalda!. ¡Había que celebrarlo!.

Correr tiene eso: te devuelve todo aquello que tú le aportas; cuanto más estés dispuesto a dar, más recibirás. No desesperes y no cejes en tu empeño, este deporte hará grandes cosas por ti... Y recuerda:
  • Fíjate un objetivo.
  • Sé paciente, date tiempo.
  • Sé disciplinado, no dejes de entrenar ni una sola semana.
  • Persevera, sé constante.
  • Escucha a tu cuerpo.
  • Confía.
  • Respeta los pasos.
  • Y, sobre todo, no te rindas.

5 de febrero de 2019

EL MURO

Dicen los que entienden que el Muro aparece allá por el kilómetro 31 o 32. Que llega sin avisar y que te mina la moral. Que lo puedes superar si aprietas los dientes, bajas la vista, te concentras tan solo en la zancada siguiente y no piensas en ello, simplemente corres un paso más cada vez.
Te explican, cuando vas a correr tu primera maratón, que te tienes que hidratar bien, forzarte a beber al menos un sorbo cada vez y tomar algún gel para recuperar parte de lo que has ido consumiendo durante la carrera. Parece que tiene que ver con el hecho de que el cuerpo humano no está preparado para correr esa distancia y que la maratón te lleva más allá de las reservas de tu organismo, a terreno inexplorado, donde no se sabe cómo va a reaccionar, ni tú, ni tu cuerpo, ni tu mente.
El Muro es un sitio donde chocas con tu agotamiento, con los calambres, con el cansancio. Es un sitio donde tu mente te dice ¡basta!, donde tu cuerpo parece no poder dar más de sí. Es un sitio duro, donde se pone a prueba tu fe en ti mismo y tu capacidad de superación. Es un sitio donde no te puedes esconder.


Haciendo cálculos por encima, yo he completado en torno a 30 maratones (de esos en los que uno toma la salida con un dorsal colocado en el pecho para correr hasta cruzar la meta de los míticos 42,195 km y, tras respetar todos los controles de paso de los que dispone la organización, su tiempo aparece reflejado en una clasificación oficial) y he visitado el Muro al menos en tres ocasiones.
Es verdad que llega sin avisar, que cada vez llega de forma distinta, en un kilómetro distinto y que te mina la moral. Pero no hay una única forma de sobrepasarlo. No hay una única técnica de carrera que te permita superarlo. Yo he tenido que escalarlo de formas distintas. A veces, bajando la vista; a veces, escuchando los ánimos de un compañero o la conversación que me daba. Pensando en la gente por la que corro, en mi familia, en mi padre... Recordando algo agradable.
Pero en varias ocasiones esperé llegar al Muro y no lo encontré. Y, a medida que me acercaba a la meta y el Muro no aparecía, corría más rápido y me invadía una euforia extraña, la sensación de que nada me podía parar.
Por eso me gusta correr, y me gusta correr maratones. Porque el Muro puede aparecer o no, lo puedes encontrar entrenando cuestas o haciendo series. No está en un sitio fijo y no lo puedes buscar, él viene a por ti. No está en la maratón, puede estar en una tirada larga o en un entreno normal subiendo una cuesta. Puede estar al final de un 10.000.
Porque descubres que el Muro lo creas tú. Que va contigo. Que lo genera tu cuerpo y solo lo puedes superar tú. Que solo conociéndote a ti mismo puedes saber cuándo va a llegar y cómo lo vas a pasar. Que correr es como vivir. Cómo afrontar los momentos duros no te lo puede enseñar nadie, lo tienes que aprender solo.
Correr nos curte, nos hace más fuertes. Cuando chocas contra el Muro, pero consigues reponerte y cruzar la meta, aprendes a vivir siempre exigiéndote lo máximo a ti mismo. Es saber que siempre puedes dar algo más, es no conformarte nunca. Saber levantarte de una derrota habíendolo dado todo. Saber sonreír en la victoria y seguir siendo humilde.
Correr (correr maratones) nos enseña a ser mejores. Nos enseña a no tener miedo a nuestro Muro porque podemos pasarlo. Nos enseña a que cuando nuestra mente dice basta, nuestro cuerpo está al setenta por ciento.
Por eso me gusta correr (correr maratones). Porque me hace ser mejor.
Me enseña a conocer mis límites y a llevarlos un poco más allá. A llevar mi muro un poco más lejos.

(Texto adaptado del Epílogo del libro No Pienses, Corre)


Y el Muro puede aparecerte incluso antes de tomar la salida... Cuando preparas una iniciativa tan exigente como la que tengo en mente, tu salud camina en ocasiones por la cuerda floja.
Quizás el repentino invierno cogió desprevenido a mi sistema inmunológico y la gripe se acomodó en mi cuerpo ya hace un tiempo. Parece que poco a poco -después de haber ingerido una tonelada de paracetamol y litros de jarabe para la tos- voy consiguiendo ahuyentarla, no sin antes sufrir una gastrointeritis que me dejó bastante debilitado. El resultado, tener que renunciar a tomar la salida en la Maratón de Tarragona, como estaba previsto.
Cruzo los dedos para que no haya novedad y el próximo día 17 de febrero podamos "ponernos al día" completando los 42,195 km de la Maratón de Sevilla...


21 de enero de 2019

COMO LAS VACAS MIRANDO AL TREN

A finales de año cogí una libreta y le puse un asterisco al lado de las siguientes maratones, señalándolas como principales objetivos para 2019:
  • Tarragona
  • Badajoz
  • Zaragoza
  • La Coruña
  • Vitoria 
  • Laredo
  • Pamplona
  • Logroño
  • Burgos
  • Alcalá de Henares
  • San Sebastián 
  • Málaga
Vale, sí, es una lista más larga que la de la mayoría de los maratonianos populares, como yo, pero eso es algo que me gusta. Si juntas todos los huevos en una sola cesta, y la cesta se te va al suelo... Vas a tener una tortilla muy grande que limpiar.
Y así, como que no quiere la cosa, estamos a solo cuatro días de viajar a Tarragona y a solo seis de tomar la salida en su maratón... ¡A por ello!

Paradójicamente, el sábado se cumplirán seis años desde que completara dos maratones sobre una cinta de correr, una de las iniciativas más duras que haya llevado a cabo y con la que -después de más de 7 horas y 30 minutos de esfuerzo- conseguimos recaudar 1.530€ que fueron destinados -a partes iguales- a la lucha contra el Cáncer y la Fibrosis Quística (...)
Y seis años y un día después volveré a calzarme las zapatillas, en esta ocasión a favor de la lucha contra la Leucemia, que se desarrolla a través de la Fundación Josep Carreras.


Es en ocasiones como esta cuando uno echa la vista atrás y se percata de lo rápido que pasan los años, y de la cantidad de cosas que se han hecho, casi sin darnos cuenta. Y lo que mejor me sienta es que a pesar de la cantidad de muros que tuve que derribar (os aseguro que en muchos casos más duros que el famoso de la maratón), sigo aquí fiel a mis principios, leal a mi forma de ser, convencido de que merecerá la pena, ilusionado (y quizás iluso), a los mandos de la máquina del tren que desde 2012, cuando mi padre enfermó de cáncer, piloto.
Un tren al que se fueron subiendo pasajeros en los distintos vagones que arrastra. Much@s lo hicieron en el que viaja la gente de buen corazón, que paga su billete sin rechistar y además aportan y hacen más ameno el trayecto. Gracias.
Otr@s, muchísimos menos por suerte, en el vagón de los "cazarrecompensas" que como en las películas del Oeste, además de subirse al tren por la cara, asaltándolo, quieren sacar provecho del viaje sin preocuparse de cual es el verdadero destino del trayecto. Gracias también. De todo se aprende.
Pero el vagón que más me gusta es aquel en el que viaja la gente que forma parte del (llamémosle) Team Búfalo, un pequeño grupo de amig@s en el que todos confían en todos, sin importar la situación.
Espacio que compartimos con toda la gente que a lo largo de estos años hemos ido conociendo, creando un vínculo de unión que no se ve pero que se siente, porque en mayor o menor medida hemos sido buenos para ellos y para sus familias. Y eso es lo que verdaderamente importa. Lo demás sobra.
Y en un día de recuerdos como hoy, no quiero olvidarme de esas vacas que pastan en los campos por donde cruzan las vías sobre las que -imparable- discurre nuestro tren. A su paso, algunas siguen con la cabeza agachada buscándose la vida sin meterse con nadie, y otras, algunas, levantan la cabeza y mugen. Supongo que para hacerse de notar, aunque lo que verdaderamente les importa sea seguir buscando su comida con la cabeza agachada, sin pensar en nada más, mientras con el rabo intentan espantar a las moscas que merodean sus sucios traseros llenos de boñiga. ¡Qué vida más triste la de las vacas!


Es lógico que durante un trayecto tan largo surjan imprevistos. A solo cuatro días de viajar a Tarragona y a solo seis de tomar la salida en su maratón, primera de las doce previstas, aquí estamos luchando contra el virus de la gripe que desde hace tres días me tiene contra las cuerdas.
A pesar de ello, esta misma mañana conseguía sumar 21 km de rodaje controlado (4:09 min/km y 139 p.p.m.), lo que hace que me mantenga optimista.
Espero que me de una tregua durante la semana para que el domingo pueda tomar la salida en Tarragona con garantías de poder cruzar la meta.
Ilusión me sobra, y más viendo que a través de la plataforma migranodearena.org, ya hemos conseguido reunir 510€ sin haber ni siquiera arrancado.
Dicen que tu cuerpo desata tu habilidad de volverte imparable cuando asocias dolor a la situación que quieres evitar y asocias placer al sueño que quieres alcanzar. Habrá que confiar.


Seis años (y pico) y 180.000 euros (y pico) después, seguimos echándole leña a la caldera de la sala de máquinas que impulsa nuestro tren...

14 de enero de 2019

MI MUNDO

Una de mis aficiones preferidas es leer. Sobre todo lectura deportiva.
No conozco sensación más placentera que llegar de entrenar, ducharse, comer algo, tumbarse un buen rato y perderse entre las líneas de un buen libro.
Tras devorar en un par de días The Runner Man, ahora estoy leyendo Sagan, Mi Mundo, que narra la historia del campeón del mundo de ciclismo eslovaco, que ha conseguido vestir el maillot arcoiris de la UCI tres años seguidos.


(...) "Tal y como yo lo veo, la mejor escuela para ser un deportista profesional, en la mayoría de deportes, es haber pasado un montón de tiempo de tu infancia jugando en la calle. Y cuando era un crío, gozaba de absoluta libertad para explorar y jugar en los campos de Eslovaquia. Seguro que algunas familias pensarían que estaba un poco asilvestrado... escalaba árboles, deambulaba por el bosque, me bañaba en lagos y ríos, y durante los veranos, me construía refugios y fuertes. Cuando llegaba el invierno, íbamos a esquiar, a montar en trineo, y organizábamos las batallas de bolas de nieve más grandes que ha presenciado el mundo.
Lo más seguro es que, mientras te dedicas a hacer estas cosas, no pienses en mucho más que en pasarlo bien y hacer el cabra; pero lo cierto es que estás adquiriendo una serie de habilidades y destrezas. Es probable que la más obvia sea la coordinación, pero también estás trabajando tu fuerza, averiguando lo que tu cuerpo es capaz de hacer, descubriendo tus límites y, al descubrirlos, tratando de superarte para llegar más alto. Lo que estás haciendo en realidad es entrenar, independientemente de que quieras ser futbolista, jugador de hockey sobre hielo o ciclista.
A menudo, cuando me lanzo a tumba abierta por un descenso, o estoy cruzando sables en un esprint masivo a cara de perro, lo que estoy haciendo es echar mano de las experiencias que viví siendo un crío, junto a mis hermanos mayores, por los campos de Eslovaquia", cuenta Sagan en su libro...Y estoy de acuerdo.
Salvando lógicamente las distancias evidentes que existen entre una estrella como él y un globero como yo, me identifico totalmente con el texto. Mi infancia fue algo así como la de Sagan, cambiando los campos de Eslovaquia por los prados de Los Palomares, una zona muy bonita de Laviana, donde me crié.

Además también coincido con él en que los dos pensamos que la vida puede cambiar en lo que dura un parpadeo. Algunas puertas se cierran, mientras que otras se van abriendo. Puedes ganar, o te puedes ir al suelo. En cuestión de un instante te puedes enamorar; o puedes perder a alguien muy cercano.
Por ello, porque la vida no se puede planear (más bien ella tiene sus planes y nosotr@s nos vamos adaptando a ellos), mientras que la salud y las ganas me acompañen, habrá que seguir acumulando experiencias en forma de kilómetros.


Según la tabla adjunta, 291 atletas cruzaron la meta de la Maratón de Tarragona el año pasado. Maratón en la que (cruzo los dedos) tomaré la salida dentro de trece días (los descuento como el preso que espera ansioso a salir de su celda tras un largo periodo a la sombra).
En la línea de salida supongo que (haciendo una media de los últimos tres años) estaremos en torno a 300/400 participantes. 300/400 atletas que, cuando termine la carrera, podrán contar 300/400 historias diferentes. La vida de cada uno de esos 300/400 atletas podría dar lugar a 300/400 libros, todos únicos. Porque todo el mundo es excepcional, pero nadie es especial.
Me parece muy importante que recordemos que todo el mundo tiene una historia que contar. La mía (ya contada en Corriente Contra) no es más valiosa que la de cualquier otro, pero sí es diferente. De la misma manera que la historia de cualquier otro es diferente a la mía, o la del resto.


Mi historia ha ido cambiando a lo largo de los años. Cambió durante los últimos meses, y lo seguirá haciendo durante los próximos. Incluso habrá ido cambiando según llego al final de esta entrada en el blog, como os ocurrirá a vosotros.
Sin aún haber llegado a las 39 primaveras, no se puede contar la historia de mi vida, porque mi vida es algo que está en proceso y cambia día tras día, igual que sucede con las vuestras y las de todo el mundo. Pero lo que sí puedo contaros es lo que se siente al intentar completar 12 maratones a lo largo del año, con la dificultad añadida de que el tiempo medio empleado para cruzar la meta de estos 12 asaltos a los 42.195 metros no supere las 3 horas, después de llevar más de seis años en la lucha y haber conseguido destinar a través del deporte más de 180.000€ a la INVESTIGACIÓN del cáncer y otras enfermedades.
Y supongo que eso es algo que solo puedo contaros yo (...)


Me espera un año 2019 lleno de retos y batallas que librar. Si eres deportista no pienses en el futuro, solo piensa en el presente. Carpe Diem y... ¡Corre!

11 de enero de 2019

MÍRALA CARA A CARA QUE ES LA PRIMERA

Todo lo que hagas, hazlo de buena fe y de buen corazón. Y si no, no lo hagas.


Cuando uno se mira por dentro para intentar corregir sus propios errores, en lugar de intentar identificar "culpables" alrededor para buscar una falsa redención personal, te conviertes en una persona mejor de lo que eras... Y te atreves a afrontar retos que te ayuden a seguir creciendo desde adentro hacia afuera.


Dice el diccionario que un compromiso es una obligación contraída por una persona que se compromete o es comprometida a algo.
Quienes seguís este blog ya habréis leído varias veces que somos lo que hacemos y no lo que decimos que haremos. Decirlo es fácil pero hacerlo requiere de, además de un compromiso, altas dosis de constancia, esfuerzo e ilusión. Para intentar llevar a buen puerto iniciativas como las que desde hace años me planteo, me tuve que casar con estas premisas. De otra forma, hubiera sido imposible.
Conozco casos de gente cuyas palabras suelen ser más grandes que sus actos.
Una vez leí que conseguirlo está sobrevalorado. Lo único que importa es intentarlo como si te fuera la vida en ello... Y eso es lo mínimo que una persona (un deportista) debe de hacer cuando se compromete ante la sociedad a llevar a cabo iniciativas como la de intentar completar 12 maratones a lo largo del año, con la dificultad añadida de que el tiempo medio empleado para cruzar la meta de estos 12 asaltos a los 42.195 metros no supere las 3 horas.
Y soy consciente de que una lesión o cualquier contratiempo puede llevarte a la lona, obligándote a abandonar tu propósito antes de tiempo. Es lícito (incluso obligatorio) tener que tirar la toalla si la situación lo requiere, siempre que hayas puesto todo lo que ha estado de tu mano (y de tus piernas) para afrontar el compromiso adquirido con garantías. Porque, como ya he comentado en alguna otra ocasión, el resultado no es exigible. Lo que es exigible es el esfuerzo.


En el año 1970 se celebró por primera vez la Maratón de Nueva York. En la línea de salida de la mítica prueba, 127 "locos", de los que solo 55 lograron acabarla. Más cerca ya de nuestros días, en el año 2013, 55.266 "cuerdos" pudieron saborear la gloria a su llegada a la meta situada en el Central Park de la Gran Manzana...
No me gustaría morirme sin poder cruzar esa meta, pero de momento toca pensar un poco más cerca. Tarragona será la primera parada del reto. El próximo día 27 intentaremos completar con éxito sus 42.195 metros. Como siempre, los afrontaré sin miedo pero con respeto. Mirando cara a cara a la mítica distancia... ¡Arrancamos!



Un poco de historia (texto extraído del libro The Runner Man):


(...) Desde los primeros pasos de las Olimpiadas, hubo una prueba que por su épica nunca pasó desapercibida, más bien todo lo contrario, y esta no es otra que la maratón.
El señor Filípides fue el que hizo que la distancia fuese aproximadamente la que es en la actualidad: 42.195 metros.
La historia no se sabe si es cierta o un cuento, pero la verdad es que, lo sea o no, hizo que la maratón fuese o sea lo que es: una gran batalla.
En 1986 se corrió la primera maratón olímpica, con una distancia de 42.000 metros, que pensaban era la distancia que recorrió el soldado Filípides entre Maratón y Atenas para gritar ¡Victoria! y a continuación cascar...
El 10 de abril se corrió esta primera maratón olímpica, entre Maratón y Atenas, con la participación de 17 valientes o temerarios, locos, aventureros, soñadores o como vosotros deseéis llamarlos.
Hasta 1908 la distancia no serían los 42.195 metros, y fue el azar el que hizo que fuera así. O, más bien, la comodidad de la reina Alexandra y el príncipe de Gales Jorge V.
Los Juegos se celebraban en Londres, como seguro que intuiríais al ver el nombre de los protagonistas, y fue capricho de ellos que la línea de salida fuese en el castillo de Windsor y la llegada en el Palacio Real, para poder verlo, lo que hizo que la distancia desde entonces fuesen los gloriosos o fatídicos 42.195 metros.
Hasta 1967 la mujer no podía, no la dejaban, o qué sé yo qué demonios pensaba esta sociedad para no incluirla en pruebas como la maratón, y fue en ese año cuando Katherine V.Switzer, se saltó esas normas, afortunadamente, y terminó una maratón.
Hasta 1984 la maratón femenina no fue incluida en el marco de las Olimpiadas, y la primera ganadora fue la estadounidense Joan Benoit.
En la actualidad, gracias a Dios, es tan normal ver a una mujer correr esta prueba como a un hombre.
La gran maratón tiene muchos momentos que dejaron una gran huella en nuestras retinas y nuestros corazones.
Spiridon Louis fue el primer oro olímpico en la maratón. Nombres y hombres como Nurmi o Zátopek hicieron grande la prueba. En 1960, un atleta llamado Abebe Bikila logró el oro descalzo y el Coliseo de Roma fue testigo de ello. Cuatro años después, y ya calzado con zapatillas, logró repetir el triunfo en las Olimpiadas de Tokio 1964.
En 1984, una imagen logró transmitir el sufrimiento y la dureza de lo que es la maratón: la atleta suiza Gabriela Andersen llegó al estadio en un estado lamentable debido al esfuerzo realizado para intentar terminar la prueba. Esos últimos metros fueron agónicos e hicieron que todos, desde el lugar en el que lo vimos por los televisores, sufriéramos y empujásemos sobre manera para que la atleta pudiese acabar la carrera.
Años más tarde, aunque en España no tuvimos medallas olímpicas en esta disciplina, las rozamos con Martín Fiz. Pero siempre nos quedará ese pódium completo en un Europeo, en Helsinki 1994, con Martín Fiz, Diego García y Alberto Juzdado, o esas medallas en Mundiales de Martín Fiz, Abel Antón y Julio Rey, por no hablar de ese Campeonato del Mundo por equipos formado por Martín Fiz, Abel Antón, Diego García, Alberto Juzdado, José Manuel García y Fabián Roncero con el consiguiente Premio Príncipe de Asturias por la brillante trayectoria de los maratonianos en esos gloriosos años (...)

4 de enero de 2019

2019: CUENTAKILÓMETROS PUESTO A 0

Charles Dickens dijo que nadie que haya aliviado el peso de sus semejantes habrá fracasado en este mundo... ¡Y estoy de acuerdo!

Cambiamos de año pero no de propósitos. Yo seguiré corriendo (y pedaleando), completando kilómetros a favor de la INVESTIGACIÓN para seguir avanzando en la lucha contra la leucemia.


Difícilmente se puede hacer tanto con tan poco...
Soy consciente de que el trayecto elegido me ha llevado a dejarme en el camino muchas cosas, incluso personas importantes en mi vida. Tan consciente como que si tuviera que volver a la "línea de salida" volvería a hacer lo mismo.
El hecho de que un deportista popular y anónimo como yo haya conseguido -a base de mucho esfuerzo, constancia, compromiso e ilusión- tener la capacidad de gestionar algo más de 180.000€ (que han sido generados de donaciones de terceros) pienso que significa que algo se haya hecho bien durante los últimos seis años. Muchas personas, asociaciones y colectivos pueden dar fe de que esto ha sido así.
Con los 40 a la vuelta de la esquina, toca pasar página y disfrutar de lo conseguido. Por ello, creo que este será el último año en el que exponga todo lo que está de mi mano en beneficio de la sociedad (en la cual me incluyo).
La iniciativa 12 Maratones Solidarias 2019 pondrá la guinda a una forma de vida que me ha hecho mejor persona.

¿A cuántas cosas me he visto obligado a renunciar para llegar hasta aquí?
A muchas... Pero durante tiempo solo he hecho lo que más me gusta.
Hoy soy feliz, es simple. Pero hay que vivirlo para entenderlo.



METROS y ZANCADAS by José Antonio Aza ⇩
Sueño con 42 kms para sentirme gigante...
42 kms de pintura azul que, aunque marca un camino, ha provocado en ti un cambio de dirección.
42 kms para perseguir una línea en el suelo y grabarla en tu corazón.
42 kms para aprender muchas cosas. Unas sobre el maratón y otras, las más importantes, sobre ti mismo.
42 kms de historias de superación, sacrificio, de creer en uno mismo y de no aceptar un no por respuesta.
42 kms de batallas en el asfalto que te preparan para las batallas más importantes de la vida.
42 kms de madrugones, de renunciar a cosas, de fines de semana de entrenos, de vacaciones sacrificadas.
42 kms de una vida vivida encima de unas zapatillas, de un corazón que late en minutos por kilómetro, de una cabeza que piensa en pulsaciones por minuto, y de unos pulmones que avituallan oxígeno en lugar de respirarlo.
42 kms interminables que una vez que se terminan te convierten en alguien eterno.
42 kms de sueños que nunca diste por perdidos.
42 kms para sufrir, llorar, reír, luchar, creer morir, resurgir y renacer.
42 kms para hablar con tus miedos, tus dudas, tus dolores... Y convencerlos de que eres más fuerte que ellos.
42 kms para escuchar los suspiros, sentir los latidos del corazón y ver como se dibuja la sonrisa de la persona más importante del mundo para ti... Y ese eres tu mismo.
42 kms para perderte, buscarte y encontrarte 43 veces.
42 kms para dejar en la línea de salida a la persona que eras y conocer en la línea de meta al maratoniano en el que te has convertido.
42 kms para borrar esa línea mágica y pintar una nueva que cuente tu propia historia, tus ilusiones y tus sueños.
42 kms para que disfrutéis TOD@S.


Que el 2019 te lleve por los caminos que quieras pisar, hacia las metas que quieras lograr. Cuentakilómetros puesto a 0 ⇨⇨⇨ ¡Arrancamos! ⇩⇩⇩
Porque al final tu marca, claro está, será la que hagas el día del maratón. Respétalo siempre, hasta el último metro. Sal siempre reservón, pues puede ser agradecido o cruel, mucho más de lo que puedas imaginar. Todo dependerá de ti y de tu estrategia.

28 de noviembre de 2018

REFLEXIONES DE UN MIÉRCOLES POR LA TARDE

He vivido, vivo y viviré buscando una manera de vivir. Y pienso que uno no puede dejar de ser sensible al sufrimiento ajeno porque es lo que nos hace buenos y nos hace despertar aquella inquietud por ayudar a los demás. A nuestros semejantes.
Es más. Estoy convencido de que la mayor virtud del ser humano es la bondad. Uno tiene que luchar para ser la mejor persona que pueda llegar a ser y para ser buena persona. Ese es el sentido que tiene la vida.

El mundo cambia con tus actos no con tus opiniones.
Uno no se tiene que preguntar si lo sabe o no lo sabe. Uno se tiene que preguntar si lo hace o no lo hace. Porque al final la diferencia entre el crack y el chusquero no está en saber. Saber sabemos todos. La diferencia está en el que hace y el que no hace. Si no sumas, no restes, no dividas y no jodas.


El resultado no es exigible. Lo que es exigible es el esfuerzo.
Esfuerzo que te lleva a esa extraña sensación de diversión que se encuentra en el noble arte de llevar nuestro cuerpo al límite. A pensar que "esta, seguro, va a ser la última vez" y a los cinco minutos de cruzar la meta, "¿Cuándo es la siguiente?".


"No te preocupes demasiado por la vida, que nadie sale vivo de ella".

26 de noviembre de 2018

42,195 KM NO SIEMPRE SON UN MARATÓN

Hace unos días, antes de completar los últimos 42,195 km que han "sufrido" mis piernas, un buen amigo me preguntaba cuántos maratones llevaba completados, a lo que le respondía que no llevo la cuenta de ello porque no es algo que me quite el sueño. La conversación también dio pie a matizar que -en mi humilde opinión- hay que distinguir entre recorrer 42,195 km y cruzar la meta de un maratón. Pienso que son dos conceptos distintos y que hay un matiz de peso que los distingue 👇
Para mí, un maratón es aquella prueba en la que uno toma la salida con un dorsal colocado en el pecho para correr hasta cruzar la meta de los míticos 42,195 km y, tras respetar todos los controles de paso de los que dispone la organización, su tiempo aparece reflejado en una clasificación oficial.
Dicho de otra forma -y repito que en mi humilde opinión- todas las maratones constan de 42,195 km pero no siempre los 42,195 km son un maratón.

Haciendo cálculos por encima, he completado en torno a 30 maratones (de esos en los que uno toma la salida con un dorsal colocado en el pecho para correr hasta cruzar la meta de los míticos 42,195 km y, tras respetar todos los controles de paso de los que dispone la organización, su tiempo aparece reflejado en una clasificación oficial) y he completado 42,195 km en multitud de ocasiones y en diferentes formatos (sobre un tapiz rodante, dando vueltas a una pista de atletismo de únicamente 200 mts de cuerda, en una pista de atletismo homologada y en un circuito de poco más de 4 km a orillas del Nalón, entre otros).
La última vez, hace unos días en Gijón a favor de la lucha contra la Leucemia.


112 vueltas a la pista del Club Natación Santa Olaya tuvimos que dar el pasado 18 de noviembre, hasta completar los 42,195 km que equivalen a la distancia de la maratón. 3 horas y 10 minutos compartidas con amig@s que -bajo el lema de ninguno de nosotr@s es mejor que todos nosotros juntos- nos juntamos unidos por una causa justa, logrando reunir casi 500€ que serán destinados a la Fundación Josep Carreras.


Dicen que la voluntad es anterior al deseo y que cuando deseamos algo profundamente es porque íntimamente ya nos hemos comprometido con nosotros mismos a hacer todo lo necesario para conseguirlo.
De esa voluntad (y de ese deseo) surge un compromiso para conmigo mismo de cara al año que viene. Como ya comenté en entradas anteriores, vamos a intentar completar 12 maratones a lo largo del año, con la dificultad añadida de que el tiempo medio empleado para cruzar la meta de estos 12 asaltos a los 42,195 km no supere las 3 horas.


Una vez leí que gracias a que existe la muerte la gente cumple sus sueños.
Yo vivo con la incertidumbre de hasta cuándo. Todos los días me levanto pensando que pueda ser la última vez que lo haga. Por ello, si yo me voy a morir mañana y no estás dispuesto a enterrarte conmigo, no te atrevas a opinar sobre mi vida. No te atrevas a juzgarme. No me des consejos que no te pido.


La maratón es el hombre contra el hombre... El hombre contra su cuerpo y su mente... Y el hombre contra la naturaleza. La vida, un fin de semana y 195 metros.

17 de noviembre de 2018

NOS GUSTA EL MARATÓN (por Alberto Hernández)

Nos gusta el maratón porque una legión de médicos lo desaconseja. Nos gusta el maratón porque estamos cansados de carreras y buscamos aventuras. Nos gusta el maratón porque estamparnos contra el muro es el pan nuestro de cada día. Nos gusta el maratón porque besa y hiere como la primera novia. Nos gusta el maratón porque el baile de suelas contra el alquitrán es el mejor modo de romper el silencio.

Nos gusta el maratón porque nos engañamos pensando que se puede dominar. Nos gusta el maratón porque odiamos las corbatas. Nos gusta el maratón porque nos hace iguales a base de recordarnos que somos diferentes. Nos gusta el maratón porque presenciamos el duelo al sol de Abel Antón y Martín Fiz. Nos gusta el maratón porque está claro quien es el que manda. Nos gusta el maratón porque adoramos irnos a la cama con los músculos devastados. Nos gusta el maratón porque escupe en la cara de la lógica.

Nos gusta el maratón porque los calambres dejaron a Fabián Roncero descompuesto y sin record del mundo, pero convertido en mito de nuestra juventud. Nos gusta el maratón porque mata con más dolor del estrictamente necesario. Nos gusta el maratón porque dos y dos no suman cuatro. Nos gusta el maratón porque sabe hacer nudos perfectos en el estómago. Nos gusta el maratón porque lo corrió un señor llamado Diego García. Nos gusta el maratón porque huele a sudor y linimento. Nos gusta el maratón porque suelen ganar los que a menudo pierden.

Nos gusta el maratón porque tiene su propio Rey. Nos gusta el maratón porque cada noviembre nos invita a viajar a Nueva York. Nos gusta el maratón porque permite a los hombres llorar como niños. Nos gusta el maratón porque Kipchoge se ha citado con Bekele a la salida del colegio. Nos gusta el maratón porque es insensato y caprichoso. Nos gusta el maratón porque nos obliga a quitarnos la careta. Nos gusta el maratón porque destierra a los chulos de la playa. Nos gusta el maratón porque aprendemos a contar en millas. Nos gusta el maratón porque te da bula para repetir primero, segundo y postre.

Nos gusta el maratón porque un dorsal es un pasaporte. Nos gusta el maratón porque no termina al cruzar la meta. Nos gusta el maratón porque Filípides se apellida Radcliffe. Nos gusta el maratón porque el lunes por la mañana un potro de tortura es preferible a una escalera. Nos gusta el maratón porque hay un diminuto japonés que le pide matrimonio mil veces al año. Nos gusta el maratón porque nos queda un gramo de locura. Nos gusta el maratón porque perder las uñas es mejor que perder la fe.

Nos gusta el maratón porque Ramiro Matamoros es uno de los nuestros. Nos gusta el maratón porque la libertad no se negocia. Nos gusta el maratón porque te da una medalla que no vale nada, pero significa mucho. Nos gusta el maratón porque "este, seguro, va a ser el último". Nos gusta el maratón porque "¿Cuándo es el siguiente?". Nos gusta el maratón porque equilibra la economía de los restaurantes italianos. Nos gusta el maratón porque jamás hace demasiado frío ni demasiado calor. Nos gusta el maratón porque tiene la decencia de las cosas que aprendimos de niños.

Nos gusta el maratón porque nunca es tarde para jugar a ser atletas. Nos gusta el maratón porque resulta imposible olvidar los pies descalzos de Abebe Bikila. Nos gusta el maratón porque fantaseamos con correrlo en menos de dos horas. Nos gusta el maratón porque solo miente al que se deja embaucar. Nos gusta el maratón porque somos idiotas, pero honrados. Nos gusta el maratón porque sabemos que la vida es un fin de semana y 195 metros.

Nos gusta el maratón... Me gusta el maratón.


15 de noviembre de 2018

SEGUIMOS PERFILANDO EL 2019

Esta mañana me enteraba de que soy uno de los finalistas de los Premios Solidarios del Running por la iniciativa Maratones contra la Leucemia.


La solidaridad y el deporte pueden contribuir significativamente a mejorar nuestro mundo.
Con estos premios se quiere reconocer la labor de las asociaciones, colectivos, empresas o personas que, en el ámbito del atletismo popular, contribuyen a esta meta impulsando distintas labores solidarias en España.
El objetivo es contribuir al reconocimiento y difusión de estas iniciativas que, desde el ámbito de la solidaridad y el atletismo popular, fomentan la inclusión social de todos los ciudadanos, la normalización, la autonomía personal, la accesibilidad universal y la vida independiente.

Seguramente quedará en una ilusión, pero me gusta compartirlo con los que os alegráis por ello y sois parte fundamental para que pueda optar a este premio.

Seguimos perfilando el 2019...


Dicen que la clave de una vida feliz es alcanzar metas de las que te sientas orgulloso y tener siempre un propósito que cumplir.
Un proyecto de vida es la dirección que una persona marca para su propia existencia, en base a sus valores. Es saber quien eres y plantear metas a corto, medio y largo plazo en las diferentes áreas de la vida.
Por ello, sobrado de motivos y en busca de nuevas motivaciones, a la espera de un patrocinador que me eche un cable para poder llevarlo a cabo, aquí os presento mi proyecto de vida para 2019:

(...) Si se quiere competir en maratones buscando objetivos y rendimiento, se recomienda no hacerlo en más de dos ocasiones al año (...)
Correr una maratón no es ninguna broma y necesita de un tiempo de preparación y sobre todo de tiempo de descanso para recuperarnos tras la prueba, que puede llegar incluso a seis semanas, aunque nosotros pensemos que a los dos días ya estamos recuperados (...)

Esta es la conclusión a la que llegan numerosos artículos que circulan por la red, todos ellos publicados por prestigiosos atletas y entrenadores.

Con el fin de recaudar fondos que serán destinados a la investigación, ve la luz el proyecto Maratones Solidarias 2019.
Una iniciativa con la que me comprometo a completar 12 maratones a lo largo del año, con la dificultad añadida de que el tiempo medio empleado para cruzar la meta de estos 12 asaltos a los 42,195 km no supere las 3 horas.

Tarragona, Badajoz, Zaragoza, La Coruña, Vitoria, Laredo, Pamplona, Logroño, Burgos, Alcalá de Henares, San Sebastián y Málaga -en principio- serán los escenarios elegidos para intentar llevar a cabo esta nueva iniciativa.


Hablando de maratones, el domingo tenemos uno muy especial en las instalaciones de Club Natación Santa Olaya (...)


"Conseguirlo está sobrevalorado. Lo único que importa es intentarlo como si te fuera la vida en ello".